Fr.C. Juan Fco.
En la publicación anterior te comenté acerca de las múltiples enseñanzas que el último tramo del 2025 trajo a mi vida.
Prometí que te contaría sobre la historia de un hombre que fue intercambiado por un ser de otro mundo y ahora se da la oportunidad para relatarte la historia de una visita a un viejo maestro que ha marcado mi vida.
Esta historia se enmarca en el mágico pueblo de Valle de Santiago en el centro del estado de Guanajuato, México. Una ciudad pequeña mas altamente considerara mágica por mi y por muchos mas.
Ya te he narrado mucho sobre ella, y si no lo recuerdas te invito a que leas un poco sobre mis experiencias en ese lugar.
- Y solo estaba yo.
- Sipembo
- Valle de Santiago el país de las 7 luminarias
- De las luminarias a la selva lacandona

Dentro de mis múltiples visitas a ese «País de las 7 luminarias» conocí a un hombre muy interesante que de alguna forma se ha convertido en un maestro para mi.
Si bien es cierto que jamás tuvimos un vínculo formal como maestro- alumno, en realidad considero que no se necesitan títulos ni convenios escritos para tener una enseñanza de maestro a alumno siempre y cuando una parte está dispuesta a enseñar y la otra dispuesta a aprender.
Todos somos maestros en la vida
Todos somos maestros en esta vida.
Reza la sentencia, y es una verdad que he aprendido a lo largo de mi vida.
La vida es una escuela de enseñanza que inminentemente nos lleva a que todos somos maestros en la vida de aquellos que nos rodean y de forma recíproca, ellos se convierten en nuestros maestros.
Somos maestros de nuestros hijos, de nuestros amigos, de nuestros vecinos, mas todo aquel que ha sido padre y amigo, sabe que también nuestros pequeños, nuestros amigos, mas de una ocasión nos han sorprendido y hemos aprendido mucho de ellos.
Enseñanzas que no vienen dadas frente a un pizarrón o escuchando discursos, son enseñanzas que recibimos conforme vivimos experiencias con ellos, conforme nos conocemos y nos dejamos sorprender por lo que nos aportan a nuestra vida.
A eso me refiero cuando hablo de que estamos en una escuela de aprendizaje.
Mas también creo que hay personas que tienen una fuerza importante que simplemente te atrapa y que son maestros espirituales que nos marcan. Uno de ellos yo considero a este amigo del que te narro y que se llama Don Oscar.
El hombre del que te habló menciona ser originario de Valle de Santiago, y él se ha definido en mas de una ocasión como un «Iluminado».
No puedo corroborar o negar que eso sea verdad, mi conocimiento real sobre el maestro es pobre, no alcanza a corroborar que ello sea o no una verdad, solo puedo decir aquello que él en múltiples ocasiones ha afirmado.
Al igual que ese título, el adopta otros tantos como «astroarqueólogo», «periodista», etc.
Nuevamente no soy capaz de corroborar o negar si es verdad, mas sinceramente no me importan los títulos sino la persona que he podido conocer.
El menciona que uno de sus grandes maestros, sino es que el que más influyó en el se llamó Paul Kirchhoff.
Tal vez ahora muchos de nosotros no sepamos quien fue Paul Kirchhoff, mas sabe que fue un hombre importantísimo para México y para la arqueología de nuestro país, tan importante que el término de mesoamérica fue acuñado por él.

Paul Kirchhoff fue un filósofo Judío alemán que vino a México y ayudo a fundar el museo nacional de Antropología, acuñó el término de Mesoamérica, aridoamérica y ubicó en sus estudios el legendario Aztlán en el Cerro del Culiacán en el Estado de Guanajuato. Estudio en ese estado la antigua cultura Chupícuara.
Paul Kirchhoff
Arqueólogo y etnólogo alemán que define el concepto de meso-américa y a establece los límites geográficos del mismo. Fue catedrático de la U.N.A.M. y fundador de la Escuela nacional de arqueología. Entre uno de sus trabajos fue asociar la búsqueda del mítico Aztlán de la leyenda Azteca en el cerro del Culiacán al que se llamó Chicomostoc.
En alguna ocasión Don Oscar mencionó que conoció a ese hombre cuando él tenía unos 12-14 años y que a él y a otros muchachos de la zona los enseñó reconociendo su potencial.
Efectivamente Paul Kirchhoff estuvo en el estado entre 1930 y 1946 por lo que bien pudo conocer a ese Oscar pequeño y reconocerlo, ese evento es otro de los tantos que no puedo corroborar.
Me puedo imaginar el impacto de conocer a un hombre tan versado como el Dr. Kirchhoff ante los ojos de un niño de lo que en ese entonces se llamaba provincia como lo era en ese entonces Oscar.
Un encuentro que marcó gran parte de las pasiones de don Oscar como fue el estar peleando por el reconocimiento del Chicomostoc como sitio y origen de las tribus Aztecas. Y mas allá de ello, la fascinación que ese mítico cerro llevó a Don Oscar de escribir, compartir y narrar sus leyendas sobre la tierra subterránea del mismo, leyendas que en alguno de los post anteriores sobre Valle de Santiago te he narrado.

Para algunas de las fuentes el Chicomoztoc es el mismo lugar del mítico Aztlán de donde provienen los Aztecas, para otras fuentes es el lugar de donde reposan y posteriormente se realizan 7 peregrinaciones.
El poder del hechicero
Don Oscar me contó leyendas sobre el Cerro de Chicomoztoc y por supuesto sobre los 7 volcanes que se conocen como las «ollas», cada una de ellas fascinante. Las leyendas aluden a historias míticas sobre sitios mágicos pero también sobre peculiaridades importantes que esos sitios geográficos tienen.
Alguna vez me dijo:
No es necesario que estés en un lugar físicamente, simplemente cierra los ojos e imagina que está en el lugar y en la hora correcta y desde ahí trabaja con ello.
A pesar de las leyendas sobre las verduras gigantes y los seres increíbles que habitan y visitan las luminarias son muy atrayentes, lo es igualmente la persona de ese maestro.
De las pocas veces que me tocó estar al lado de Don Oscar pude entender que posee algo que Castañeda llama en sus novelas como «poder».
Carlos Castañeda relata en toda su serie que Don Juan Matus, su personaje principal, decía que el verdadero hechicero se conoce por su poder, un término que bien puede atribuirse a este hombre.
El poder es una fuerza impersonal presente en el universo que el hechicero puede canalizar y utilizar a través de un proceso de entrenamiento.
Algo que no se puede ver pero se puede sentir.
Lo que no se necesita decir
En algún momento con otro maestro hablábamos acerca que alguien versado en las ciencias del universo no necesita vanagloriarse de los títulos que tiene sino simplemente Ser.
Y que cuando alguien instruido en ese noble camino se encuentra con otro sobran los saludos o los titulos, simplemente se reconocen.
Creo que esos eventos también los pude atestiguar en la persona de Don Oscar.
En mas de una ocasión llevé amigos a que conocieran este hombre del cual he estado hablando.
Amigos que yo sabía estaban versados sobre leyes del universo.
Cuando ellos hablaban se podía sentir un aire especial en el ambiente. Una especie de discurso con palabras profanas sin embargo con significado muy profundo.
Lamento decir que yo no tenía los conocimientos suficientes para entender lo que se decían, mas sé que algo dentro de mi resonaba y sabía que la comunicación era mucho mas profunda de lo que mis oídos escuchaban.
Dice Don Oscar que grandes hombres lo visitaban para debatir con él y aprender junto con él. Yo solo puedo atestiguar sobre la visita de algunos de mis propios maestros y conocidos como Claudia Gonzalez de Vicenzo, Maga de Mantra FM y el mismo J.J. Benitez como lo atestigua una foto colgada en el estudio del maestro.
Quienes tantos han pasado por el antiguo estudio fotográfico del maestro, no lo sé. Yo solo quiero narrarte una de las historias que me tocó presenciar.

Entrevista con Everardo
En una de esas tantas visitas a Don Oscar, llevé a que lo conocieran un par de amigos muy estimados.
Nos presentamos esa tarde en su antiguo negocio de fotografías. La puerta estaba cerrada.
Debo de ser sincero, después de un viaje y de haber caminado por los antiguos y místicos volcanes el hecho de encontrar cerrada la vieja puerta de madera de la fotografía me desmoralizó y mi respuesta simplemente fue dar la vuelta para regresar al carro. Afortunadamente para todos una querida amiga dijo;
Espera Francisco, tocad y se os abrirá.
Y así lo hizo.
Realizó el acto que era lógico; fue y simplemente tocó la puerta del estudio fotográfico.
«Debo de ser sincero al decir que cuado escribo estás líneas me doy cuenta de la limitación mental que me ha acompañado muchas ocasiones, una buena reflexión para mi y para todos aquellos que puedan aprender de ella. «
La respuesta de ella al momento que Don Oscar abrió la puerta y nos invitó a pasar fue simple.
Mi amiga se volteó a verme, sonrió y extendió su mano para indicarme que el camino estaba abierto.
Dentro de su estudio, Don Oscar tenía un cuarto donde acostumbraba recibir las visitas. Un espacio improvisado en medio de un patio con múltiples pinturas, recortes de periódicos viejos y alguna que otra fotografía con personajes interesantes del mundo de la escritura, fotografía y UFOlogía.
Nuestro anfitrión nos empezó a platicar sobre algunos de los temas que tanto le interesaban sobre su «País de las 7 luminarias».
Everardo, mi querido amigo a quien junto con mi amiga y su esposa llevé a conocer las luminarias y a Don Oscar escuchó las primeras frases del maestro, sin embargo, su silencio fue corto.
Everardo fue también un hombre muy interesante, hoy ya no está en este plano, mas se que de alguna forma su espíritu si.
El fue un hombre sabio a su manera. Maestro de muchos, sanador de tantos otros, un verdadero conocedor.
De pronto interrumpió el monólogo de Don Oscar con una frase provocadora. El anciano sonrió.
El intercambio de frases no se dejó esperar.
De un lado y de otro se inició una conversación de esas que te acabo de relatar, donde no necesitas que dos sabios muestren sus títulos, simplemente por sus palabras se reconocen.
«Por sus frutos los reconocereís.»
Mateo 7: 15-20
Un diálogo que parecía sobre versar sobre temas profanos, más en la intensidad del aire, y en la resonancia del timo, sabía que se decía mucho mas de lo que pudiera mi entendimiento lograba captar.
Ciertamente la enseñanza de ese día tardó en llegarme pero es simple y la comparto contigo:
Los frutos y las acciones de los hombres hablan por ellos y trascienden el entendimiento humano
Mi experiencia mas allá de los oídos
Creo que entre las experiencias mas locas que he vivido con este viejo maestro puedo narrarte otra que me fue impresionante.
Llevé a otros amigos que tenían la misión de entregar aguas traídas de Colombia, de 7 lagunas y lagos a cada uno de los 7 cráteres de la ciudad, y claro una parada obligada era estar con el viejo maestro.
Don Oscar nos invitó a pasar a su estudio y mientras que el empezaba a hablar, mi amigo toma una silla para él y otra para su esposa mientras que el anciano y yo nos manteníamos de pie.
Ese acto desde mi perspectiva fue una groseria. Se que desde la visión actual no importa quien se siente primero en una conversación, sin embargo, para mi eso si es importante. El huésped de la casa era Don Oscar y él y solo él podía ofrecer una silla a los huéspedes para sentarse en su casa.
La palabra importante creo que es «ofrecer» y no «tomar». El no nos invitó a sentar, mis amigos se tomaron ese derecho que no es correspondía.
El maestro continúo hablando sin sentarse, y yo como una muestra de respeto a él permanecí también de pie.
La conversación del anciano sobre sus temas favoritos siguió y aun recuerdo como mi amigo movía la cabeza de un lado para otro en una muestra franca de desinterés a las palabras del anciano.
Otro acto de poco respeto hacia el maestro pensé para mi interior.
Mis oídos escuchaban las palabras que estaban diciendo cuando en mi cuerpo sentí una especie de desdoblamiento.
Como si una parte de mi se desprendiera hacia mi lado derecho y empecé a escuchar una tercera voz.
Una voz distinta a la del anciano. Una voz que solo me hablaba a mi en lo que pudiera llamar «telepatía».
Yo sabía que la voz que me hablaba, o que en realidad le hablaba a mi mente era la de ese hombre, Don Oscar, una voz que tenía una sola intención y era enseñarme.
Estaba asombrado de lo que estaba ocurriendo. Por una parte mi cuerpo físico, plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo, escuchaba la voz de aquellos hombres debatir, y al mismo tiempo, una capacidad intrínseca estaba recibiendo una enseñanza que no se le otorgaba a mis oídos sino directamente a la mente.
Interesante pensar que lo que te cuento es verdad.
Imagina por un solo momento ser capaz de tener un verdadero diálogo telepático con una persona y poderlo mantener mientras que estás en un diálogo con otras.
¿Puedes imaginar la capacidad mental de aquel que logra mantenerlo?
Mi enseñanza para compartirte:
Alguna vez en la ciudad de Cusco un chamán inca me dijo:
«El que busca no encuentra» En ese entonces lo entendí como una afrenta personal de él hacía mi, hoy lo entiendo como la paciencia que debe de esperarse luego de que has actuado lo suficiente para merecer.
Esa frase debería de estar acompañada hoy ante la luz de mi entendimiento con:
«Hay un tiempo para sembrar y otro para recoger.»
El maestro Jesús dijo que el Reino será de los humildes, ya que «es mas sencillo que un camello pase el ojo de una aguja que un rico entre al cielo». Creo que la humildad que mostré con actos tan sencillos como «tomar una silla» y «sentarme» cuando nadie la ofreció y nadie y nadie la concedió muestra esa parte del ego de aquel que todo lo posee y merece, sobre la paciencia de esperar a recibir.
Y ¿Cuál fue mi recompensa? No solo la enseñanza que esa voz telepática dió, sino también el propio ser testigo de que es posible la telepatía.
Segunda enseñanza telepática
La segunda ocasión que me pasó una experiencia importante con Don Oscar fue este fin de semana de finales del 2025.
Mi esposa y yo regresamos a Valle de Santiago a buscar a Don Oscar y el lugar que durante muchos años fue su lugar de trabajo, y me parece que su casa; hoy estaba cerrado con candado y con muestras visibles de abandono.
Una de las vecinas del lugar nos indicó donde encontrarlo y luego de un momento llegamos a su casa.
A este momento de escribir esto, ese hombre ya es un hombre mayor de 90 años, cumplidos en julio dijo, y que luego de sufrir un accidente que le ocasionó un golpe en la cabeza está con deterioro de sus funciones mentales, lo que es evidente en la forma de su diálogo.
A pesar de que ya no tiene esa capacidad para hilar frases como hace algunos años, sigue manteniendo una capacidad impresionante para recordar cosas y para dar enseñanzas con sus palabras, por lo menor muchas mas de las que ahora soy capaz de entender sobre la vida y aquellas cosas que no pueden verse.
Mientras el nos narraba sobre su verdadero «origen», mi cabeza racional empezó a ver al hombre, a ese hombre con sus ojos azules profundos y sus manos con dedos largos ahora enmarcados con uñas largas y descuidadas.
Mientras lo veía y escuchaba algunas cosas que repetía, empecé a sentir que mi cuerpo se desdoblaba y apareció esa voz que desde mi lado izquierdo le hablaba a mi cabeza.
Esta vez la voz no solo era sonido sino una especie de presencia que me saludaba como un amigo al que hace mucho no ves;
¿No me reconoces?
Me dijo.
Y a pesar de que yo sabía quien era, no quise decirlo.
Esa voz ahora convertido en Ser incorpóreo seguramente intuyó o supo mis pensamientos. En realidad me encontraba viendo a aquel hombre que en sus palabras decía:
Han venido muchos a escucharme y se asombran por lo que les digo.
Y ahora, su mente debatía en salir de pensamientos cíclicos y recurrentes. Lo que mis ojos percibían me dolía y mi ego me traicionaba queriendo darle compasión a ese hombre quien claramente ni la pide ni la necesita.
Ese Ser incorpóreo captó seguramente mis pensamientos y severamente dijo:
La carne no es importante. Lo es el espíritu y aun después de que la carne se pudra Yo existiré.
Una aseveración severa que me confundió y empezó a hacer cuestionar mis paradigmas.
Entonces;
¿La historia personal de cada uno de nosotros no importa? ¿Todo aquello que nosotros somos en esta encarnación es irrelevante?
El Ser no se inmutaba, solamente seguía repitiendo:
La carne no es importante.
Debo de confesar que una parte mía, tal vez la más sabia entendía sobre lo que se refería mientras que otra, la mas humana se desgranaba al intentar comprender palabras tan duras.
La parte mas sabia podía entender que todos nosotros, incluido el maestro, somos un alma encarnada con un propósito y finalidad mayor de lo que nuestra propia vida puede significar y por lo tanto, nuestras experiencias y vivencias en este pequeño tramo de tiempo y existencia que llamamos vida son solo eso, un pequeño fotorama de una gran película llamada alma.
Eso es algo esperanzador cuando lo vemos desde una visión completa, porque entonces somos mas trascendentes de lo que nuestra sola vida puede implicar.
Mas al mismo tiempo, desde la parte mas humana, mas apegada al Ego ese mismo recordatorio movió muchas cosas que me hicieron pensar en lo pequeño e insignificante que es nuestra vida vista desde una perspectiva eterna.
Por lo menos, así lo consideré hasta que el día de hoy vuelvo a reflexionar sobre ello y creo que por fin puedo unir las dos perspectivas.
Ciclos álmicos
Nuestra alma es importante, es el principio que se desprende del creador y a él regresará a través de un proceso continuo de experimentación y aprendizaje.
Para aprender, en ocasiones se realiza a través del dolor, de poder experimentar cosas buenas y cosas malas.
Como un niño que va aprendiendo en la escuela, así también nuestra alma empieza su camino a lo largo de distintos «grados» o escalas de aprendizaje, cada vez mas elevadas, hasta que llega un momento en el cual se gradúa, se reintegra con el principio de la creación de «donde todo proviene y al cual todo regresa».
Mas sin embargo, a diferencia de nuestra vida académica en esta vida, el aprendizaje álmico no tiene un tiempo definido en la creación, por lo menos no para la graduación, ni tampoco existe nada que obligue a pasar de grado en forma inmediata, muchos de nosotros nos detenemos una y otra vez en el mismo año de aprendizaje porque no queremos o no podemos aprender lo que la vida nos enseña.
Entonces cada uno de nosotros puede elegir el tiempo en el cual completará su recorrido.
Cada uno de esos años de aprendizaje bien se pudiera equiparar a un año escolar que debemos de transitar.
En nuestro ciclo de vida cada año de aprendizaje se pudiera equiparar a la vida que estamos experimentando en esta escuela llamada «Tierra».
Así pues, lo que el Ser dijo reviste razón:
La carne no es importante. Aun después de que se pudrá existiré.
Creo que en muchos aspectos de su existencia, Don Oscar se ha ganado el estarse graduando con honores de esta existencia, logrando un gran aprendizaje y compartiendo ese mismo aprendizaje con muchas personas entre los cuales yo mismo me quiero auto-incluir.
A mi cabeza humana le dolía mucho ver a ese anciano ahora en la forma que lo percibían mis ojos, mas era evidente que para su espíritu eso no era importante, ese Ser lo dijo claro: Yo existiré.
Hoy al escribir este post me doy cuenta que en realidad el dolor y el sentimiento de verlo así es mi propio sentimiento de dolor hacía mi historia pues al anciano maestro aun así en su diálogo me enseñó muchas cosas.

- La vida tiene pruebas. Yo he pasado muchas pruebas «dificilísimas» muchachos, los grandes sabios han venido a probarme y han quedado asombrados. Ahora iré a la prueba mas grande.
- Nunca decir que no. Muchas veces he aprendido que me preguntaban si hacía una cosa o la otra y siempre hay que decir que si.
- Estamos entrando en el quinto Sol, donde como dice la canción -refiriéndose al himno a la alegría- todos los hombres volverán a ser humanos.
- El sol que viene no es como este sol de protones, sino un Sol de electrones que traerá un mundo distinto.
- El sol de protones está aquí, decía refiriéndose al hemisferio derecho de la cabeza, el sol de electrones está aquí decía tocándose el lado izquierdo de la cabeza. Pero el reino, dijo severamente: Está en la glándula pineal.
- ¿Por qué se van muchachos? Bueno siempre estamos conectados con el corazón.
Despedida
Ese día el encuentro terminó. Desconozco si volveré a encontrarme con ese hombre tan interesante.
Aun tengo mucho que reflexionar sobre lo que pasó en ese día, y conforme sigo reflexionando sobre ello me doy cuenta de los muchos aprendizajes que el anciano maestro compartió con nosotros, tanto en lo que sus palabras dijeron, como lo que ese Ser compartió con su energía.
Espero que en verdad tu también puedas encontrar aprendizaje y enseñanza en esta historia.
Me pregunto seriamente:
¿Qué es lo que esta narración puede aportarte?






















































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