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  • El Poder del Aprendizaje a Través de la Experiencia

    El Poder del Aprendizaje a Través de la Experiencia

    Fr.C. Juan Fco.

    En la publicación anterior te comenté acerca de las múltiples enseñanzas que el último tramo del 2025 trajo a mi vida.

    Prometí que te contaría sobre la historia de un hombre que fue intercambiado por un ser de otro mundo y ahora se da la oportunidad para relatarte la historia de una visita a un viejo maestro que ha marcado mi vida.

    Esta historia se enmarca en el mágico pueblo de Valle de Santiago en el centro del estado de Guanajuato, México. Una ciudad pequeña mas altamente considerara mágica por mi y por muchos mas.

    Ya te he narrado mucho sobre ella, y si no lo recuerdas te invito a que leas un poco sobre mis experiencias en ese lugar.

    Dentro de mis múltiples visitas a ese «País de las 7 luminarias» conocí a un hombre muy interesante que de alguna forma se ha convertido en un maestro para mi.

    Si bien es cierto que jamás tuvimos un vínculo formal como maestro- alumno, en realidad considero que no se necesitan títulos ni convenios escritos para tener una enseñanza de maestro a alumno siempre y cuando una parte está dispuesta a enseñar y la otra dispuesta a aprender.

    Todos somos maestros en la vida

    Todos somos maestros en esta vida.

    Reza la sentencia, y es una verdad que he aprendido a lo largo de mi vida.
    La vida es una escuela de enseñanza que inminentemente nos lleva a que todos somos maestros en la vida de aquellos que nos rodean y de forma recíproca, ellos se convierten en nuestros maestros.

    Somos maestros de nuestros hijos, de nuestros amigos, de nuestros vecinos, mas todo aquel que ha sido padre y amigo, sabe que también nuestros pequeños, nuestros amigos, mas de una ocasión nos han sorprendido y hemos aprendido mucho de ellos.

    Enseñanzas que no vienen dadas frente a un pizarrón o escuchando discursos, son enseñanzas que recibimos conforme vivimos experiencias con ellos, conforme nos conocemos y nos dejamos sorprender por lo que nos aportan a nuestra vida.

    A eso me refiero cuando hablo de que estamos en una escuela de aprendizaje.

    Mas también creo que hay personas que tienen una fuerza importante que simplemente te atrapa y que son maestros espirituales que nos marcan. Uno de ellos yo considero a este amigo del que te narro y que se llama Don Oscar.

    El hombre del que te habló menciona ser originario de Valle de Santiago, y él se ha definido en mas de una ocasión como un «Iluminado».

    No puedo corroborar o negar que eso sea verdad, mi conocimiento real sobre el maestro es pobre, no alcanza a corroborar que ello sea o no una verdad, solo puedo decir aquello que él en múltiples ocasiones ha afirmado.

    Al igual que ese título, el adopta otros tantos como «astroarqueólogo», «periodista», etc.

    Nuevamente no soy capaz de corroborar o negar si es verdad, mas sinceramente no me importan los títulos sino la persona que he podido conocer.

    El menciona que uno de sus grandes maestros, sino es que el que más influyó en el se llamó Paul Kirchhoff.

    Tal vez ahora muchos de nosotros no sepamos quien fue Paul Kirchhoff, mas sabe que fue un hombre importantísimo para México y para la arqueología de nuestro país, tan importante que el término de mesoamérica fue acuñado por él.

    Paul Kirchhoff fue un filósofo Judío alemán que vino a México y ayudo a fundar el museo nacional de Antropología, acuñó el término de Mesoamérica, aridoamérica y ubicó en sus estudios el legendario Aztlán en el Cerro del Culiacán en el Estado de Guanajuato. Estudio en ese estado la antigua cultura Chupícuara.

    Paul Kirchhoff

    Arqueólogo y etnólogo alemán que define el concepto de meso-américa y a establece los límites geográficos del mismo. Fue catedrático de la U.N.A.M. y fundador de la Escuela nacional de arqueología. Entre uno de sus trabajos fue asociar la búsqueda del mítico Aztlán de la leyenda Azteca en el cerro del Culiacán al que se llamó Chicomostoc.

    En alguna ocasión Don Oscar mencionó que conoció a ese hombre cuando él tenía unos 12-14 años y que a él y a otros muchachos de la zona los enseñó reconociendo su potencial.

    Efectivamente Paul Kirchhoff estuvo en el estado entre 1930 y 1946 por lo que bien pudo conocer a ese Oscar pequeño y reconocerlo, ese evento es otro de los tantos que no puedo corroborar.

    Me puedo imaginar el impacto de conocer a un hombre tan versado como el Dr. Kirchhoff ante los ojos de un niño de lo que en ese entonces se llamaba provincia como lo era en ese entonces Oscar.

    Un encuentro que marcó gran parte de las pasiones de don Oscar como fue el estar peleando por el reconocimiento del Chicomostoc como sitio y origen de las tribus Aztecas. Y mas allá de ello, la fascinación que ese mítico cerro llevó a Don Oscar de escribir, compartir y narrar sus leyendas sobre la tierra subterránea del mismo, leyendas que en alguno de los post anteriores sobre Valle de Santiago te he narrado.

    Para algunas de las fuentes el Chicomoztoc es el mismo lugar del mítico Aztlán de donde provienen los Aztecas, para otras fuentes es el lugar de donde reposan y posteriormente se realizan 7 peregrinaciones.

    El poder del hechicero

    Don Oscar me contó leyendas sobre el Cerro de Chicomoztoc y por supuesto sobre los 7 volcanes que se conocen como las «ollas», cada una de ellas fascinante. Las leyendas aluden a historias míticas sobre sitios mágicos pero también sobre peculiaridades importantes que esos sitios geográficos tienen.

    Alguna vez me dijo:

    No es necesario que estés en un lugar físicamente, simplemente cierra los ojos e imagina que está en el lugar y en la hora correcta y desde ahí trabaja con ello.

    A pesar de las leyendas sobre las verduras gigantes y los seres increíbles que habitan y visitan las luminarias son muy atrayentes, lo es igualmente la persona de ese maestro.

    De las pocas veces que me tocó estar al lado de Don Oscar pude entender que posee algo que Castañeda llama en sus novelas como «poder».

    Carlos Castañeda relata en toda su serie que Don Juan Matus, su personaje principal, decía que el verdadero hechicero se conoce por su poder, un término que bien puede atribuirse a este hombre.

    El poder es una fuerza impersonal presente en el universo que el hechicero puede canalizar y utilizar a través de un proceso de entrenamiento.

    Algo que no se puede ver pero se puede sentir.

    Lo que no se necesita decir

    En algún momento con otro maestro hablábamos acerca que alguien versado en las ciencias del universo no necesita vanagloriarse de los títulos que tiene sino simplemente Ser.

    Y que cuando alguien instruido en ese noble camino se encuentra con otro sobran los saludos o los titulos, simplemente se reconocen.

    Creo que esos eventos también los pude atestiguar en la persona de Don Oscar.

    En mas de una ocasión llevé amigos a que conocieran este hombre del cual he estado hablando.

    Amigos que yo sabía estaban versados sobre leyes del universo.

    Cuando ellos hablaban se podía sentir un aire especial en el ambiente. Una especie de discurso con palabras profanas sin embargo con significado muy profundo.

    Lamento decir que yo no tenía los conocimientos suficientes para entender lo que se decían, mas sé que algo dentro de mi resonaba y sabía que la comunicación era mucho mas profunda de lo que mis oídos escuchaban.

    Dice Don Oscar que grandes hombres lo visitaban para debatir con él y aprender junto con él. Yo solo puedo atestiguar sobre la visita de algunos de mis propios maestros y conocidos como Claudia Gonzalez de Vicenzo, Maga de Mantra FM y el mismo J.J. Benitez como lo atestigua una foto colgada en el estudio del maestro.

    Quienes tantos han pasado por el antiguo estudio fotográfico del maestro, no lo sé. Yo solo quiero narrarte una de las historias que me tocó presenciar.

    Entrevista con Everardo

    En una de esas tantas visitas a Don Oscar, llevé a que lo conocieran un par de amigos muy estimados.

    Nos presentamos esa tarde en su antiguo negocio de fotografías. La puerta estaba cerrada.

    Debo de ser sincero, después de un viaje y de haber caminado por los antiguos y místicos volcanes el hecho de encontrar cerrada la vieja puerta de madera de la fotografía me desmoralizó y mi respuesta simplemente fue dar la vuelta para regresar al carro. Afortunadamente para todos una querida amiga dijo;

    Espera Francisco, tocad y se os abrirá.

    Y así lo hizo.

    Realizó el acto que era lógico; fue y simplemente tocó la puerta del estudio fotográfico.

    «Debo de ser sincero al decir que cuado escribo estás líneas me doy cuenta de la limitación mental que me ha acompañado muchas ocasiones, una buena reflexión para mi y para todos aquellos que puedan aprender de ella. «

    La respuesta de ella al momento que Don Oscar abrió la puerta y nos invitó a pasar fue simple.

    Mi amiga se volteó a verme, sonrió y extendió su mano para indicarme que el camino estaba abierto.

    Dentro de su estudio, Don Oscar tenía un cuarto donde acostumbraba recibir las visitas. Un espacio improvisado en medio de un patio con múltiples pinturas, recortes de periódicos viejos y alguna que otra fotografía con personajes interesantes del mundo de la escritura, fotografía y UFOlogía.

    Nuestro anfitrión nos empezó a platicar sobre algunos de los temas que tanto le interesaban sobre su «País de las 7 luminarias».

    Everardo, mi querido amigo a quien junto con mi amiga y su esposa llevé a conocer las luminarias y a Don Oscar escuchó las primeras frases del maestro, sin embargo, su silencio fue corto.

    Everardo fue también un hombre muy interesante, hoy ya no está en este plano, mas se que de alguna forma su espíritu si.

    El fue un hombre sabio a su manera. Maestro de muchos, sanador de tantos otros, un verdadero conocedor.

    De pronto interrumpió el monólogo de Don Oscar con una frase provocadora. El anciano sonrió.

    El intercambio de frases no se dejó esperar.

    De un lado y de otro se inició una conversación de esas que te acabo de relatar, donde no necesitas que dos sabios muestren sus títulos, simplemente por sus palabras se reconocen.

    «Por sus frutos los reconocereís.»

    Mateo 7: 15-20

    Un diálogo que parecía sobre versar sobre temas profanos, más en la intensidad del aire, y en la resonancia del timo, sabía que se decía mucho mas de lo que pudiera mi entendimiento lograba captar.

    Ciertamente la enseñanza de ese día tardó en llegarme pero es simple y la comparto contigo:

    Los frutos y las acciones de los hombres hablan por ellos y trascienden el entendimiento humano

    Mi experiencia mas allá de los oídos

    Creo que entre las experiencias mas locas que he vivido con este viejo maestro puedo narrarte otra que me fue impresionante.

    Llevé a otros amigos que tenían la misión de entregar aguas traídas de Colombia, de 7 lagunas y lagos a cada uno de los 7 cráteres de la ciudad, y claro una parada obligada era estar con el viejo maestro.

    Don Oscar nos invitó a pasar a su estudio y mientras que el empezaba a hablar, mi amigo toma una silla para él y otra para su esposa mientras que el anciano y yo nos manteníamos de pie.

    Ese acto desde mi perspectiva fue una groseria. Se que desde la visión actual no importa quien se siente primero en una conversación, sin embargo, para mi eso si es importante. El huésped de la casa era Don Oscar y él y solo él podía ofrecer una silla a los huéspedes para sentarse en su casa.

    La palabra importante creo que es «ofrecer» y no «tomar». El no nos invitó a sentar, mis amigos se tomaron ese derecho que no es correspondía.

    El maestro continúo hablando sin sentarse, y yo como una muestra de respeto a él permanecí también de pie.

    La conversación del anciano sobre sus temas favoritos siguió y aun recuerdo como mi amigo movía la cabeza de un lado para otro en una muestra franca de desinterés a las palabras del anciano.

    Otro acto de poco respeto hacia el maestro pensé para mi interior.

    Mis oídos escuchaban las palabras que estaban diciendo cuando en mi cuerpo sentí una especie de desdoblamiento.

    Como si una parte de mi se desprendiera hacia mi lado derecho y empecé a escuchar una tercera voz.

    Una voz distinta a la del anciano. Una voz que solo me hablaba a mi en lo que pudiera llamar «telepatía».

    Yo sabía que la voz que me hablaba, o que en realidad le hablaba a mi mente era la de ese hombre, Don Oscar, una voz que tenía una sola intención y era enseñarme.

    Estaba asombrado de lo que estaba ocurriendo. Por una parte mi cuerpo físico, plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo, escuchaba la voz de aquellos hombres debatir, y al mismo tiempo, una capacidad intrínseca estaba recibiendo una enseñanza que no se le otorgaba a mis oídos sino directamente a la mente.

    Interesante pensar que lo que te cuento es verdad.

    Imagina por un solo momento ser capaz de tener un verdadero diálogo telepático con una persona y poderlo mantener mientras que estás en un diálogo con otras.

    ¿Puedes imaginar la capacidad mental de aquel que logra mantenerlo?

    Mi enseñanza para compartirte:

    Alguna vez en la ciudad de Cusco un chamán inca me dijo:

    «El que busca no encuentra» En ese entonces lo entendí como una afrenta personal de él hacía mi, hoy lo entiendo como la paciencia que debe de esperarse luego de que has actuado lo suficiente para merecer.

    Esa frase debería de estar acompañada hoy ante la luz de mi entendimiento con:

    «Hay un tiempo para sembrar y otro para recoger.»

    El maestro Jesús dijo que el Reino será de los humildes, ya que «es mas sencillo que un camello pase el ojo de una aguja que un rico entre al cielo». Creo que la humildad que mostré con actos tan sencillos como «tomar una silla» y «sentarme» cuando nadie la ofreció y nadie y nadie la concedió muestra esa parte del ego de aquel que todo lo posee y merece, sobre la paciencia de esperar a recibir.

    Y ¿Cuál fue mi recompensa? No solo la enseñanza que esa voz telepática dió, sino también el propio ser testigo de que es posible la telepatía.

    Segunda enseñanza telepática

    La segunda ocasión que me pasó una experiencia importante con Don Oscar fue este fin de semana de finales del 2025.

    Mi esposa y yo regresamos a Valle de Santiago a buscar a Don Oscar y el lugar que durante muchos años fue su lugar de trabajo, y me parece que su casa; hoy estaba cerrado con candado y con muestras visibles de abandono.

    Una de las vecinas del lugar nos indicó donde encontrarlo y luego de un momento llegamos a su casa.

    A este momento de escribir esto, ese hombre ya es un hombre mayor de 90 años, cumplidos en julio dijo, y que luego de sufrir un accidente que le ocasionó un golpe en la cabeza está con deterioro de sus funciones mentales, lo que es evidente en la forma de su diálogo.

    A pesar de que ya no tiene esa capacidad para hilar frases como hace algunos años, sigue manteniendo una capacidad impresionante para recordar cosas y para dar enseñanzas con sus palabras, por lo menor muchas mas de las que ahora soy capaz de entender sobre la vida y aquellas cosas que no pueden verse.

    Mientras el nos narraba sobre su verdadero «origen», mi cabeza racional empezó a ver al hombre, a ese hombre con sus ojos azules profundos y sus manos con dedos largos ahora enmarcados con uñas largas y descuidadas.

    Mientras lo veía y escuchaba algunas cosas que repetía, empecé a sentir que mi cuerpo se desdoblaba y apareció esa voz que desde mi lado izquierdo le hablaba a mi cabeza.

    Esta vez la voz no solo era sonido sino una especie de presencia que me saludaba como un amigo al que hace mucho no ves;

    ¿No me reconoces?

    Me dijo.

    Y a pesar de que yo sabía quien era, no quise decirlo.

    Esa voz ahora convertido en Ser incorpóreo seguramente intuyó o supo mis pensamientos. En realidad me encontraba viendo a aquel hombre que en sus palabras decía:

    Han venido muchos a escucharme y se asombran por lo que les digo.

    Y ahora, su mente debatía en salir de pensamientos cíclicos y recurrentes. Lo que mis ojos percibían me dolía y mi ego me traicionaba queriendo darle compasión a ese hombre quien claramente ni la pide ni la necesita.

    Ese Ser incorpóreo captó seguramente mis pensamientos y severamente dijo:

    La carne no es importante. Lo es el espíritu y aun después de que la carne se pudra Yo existiré.

    Una aseveración severa que me confundió y empezó a hacer cuestionar mis paradigmas.

    Entonces;

    ¿La historia personal de cada uno de nosotros no importa? ¿Todo aquello que nosotros somos en esta encarnación es irrelevante?

    El Ser no se inmutaba, solamente seguía repitiendo:

    La carne no es importante.

    Debo de confesar que una parte mía, tal vez la más sabia entendía sobre lo que se refería mientras que otra, la mas humana se desgranaba al intentar comprender palabras tan duras.

    La parte mas sabia podía entender que todos nosotros, incluido el maestro, somos un alma encarnada con un propósito y finalidad mayor de lo que nuestra propia vida puede significar y por lo tanto, nuestras experiencias y vivencias en este pequeño tramo de tiempo y existencia que llamamos vida son solo eso, un pequeño fotorama de una gran película llamada alma.

    Eso es algo esperanzador cuando lo vemos desde una visión completa, porque entonces somos mas trascendentes de lo que nuestra sola vida puede implicar.

    Mas al mismo tiempo, desde la parte mas humana, mas apegada al Ego ese mismo recordatorio movió muchas cosas que me hicieron pensar en lo pequeño e insignificante que es nuestra vida vista desde una perspectiva eterna.
    Por lo menos, así lo consideré hasta que el día de hoy vuelvo a reflexionar sobre ello y creo que por fin puedo unir las dos perspectivas.

    Ciclos álmicos

    Nuestra alma es importante, es el principio que se desprende del creador y a él regresará a través de un proceso continuo de experimentación y aprendizaje.

    Para aprender, en ocasiones se realiza a través del dolor, de poder experimentar cosas buenas y cosas malas.

    Como un niño que va aprendiendo en la escuela, así también nuestra alma empieza su camino a lo largo de distintos «grados» o escalas de aprendizaje, cada vez mas elevadas, hasta que llega un momento en el cual se gradúa, se reintegra con el principio de la creación de «donde todo proviene y al cual todo regresa».

    Mas sin embargo, a diferencia de nuestra vida académica en esta vida, el aprendizaje álmico no tiene un tiempo definido en la creación, por lo menos no para la graduación, ni tampoco existe nada que obligue a pasar de grado en forma inmediata, muchos de nosotros nos detenemos una y otra vez en el mismo año de aprendizaje porque no queremos o no podemos aprender lo que la vida nos enseña.

    Entonces cada uno de nosotros puede elegir el tiempo en el cual completará su recorrido.

    Cada uno de esos años de aprendizaje bien se pudiera equiparar a un año escolar que debemos de transitar.

    En nuestro ciclo de vida cada año de aprendizaje se pudiera equiparar a la vida que estamos experimentando en esta escuela llamada «Tierra».

    Así pues, lo que el Ser dijo reviste razón:

    La carne no es importante. Aun después de que se pudrá existiré.

    Creo que en muchos aspectos de su existencia, Don Oscar se ha ganado el estarse graduando con honores de esta existencia, logrando un gran aprendizaje y compartiendo ese mismo aprendizaje con muchas personas entre los cuales yo mismo me quiero auto-incluir.

    A mi cabeza humana le dolía mucho ver a ese anciano ahora en la forma que lo percibían mis ojos, mas era evidente que para su espíritu eso no era importante, ese Ser lo dijo claro: Yo existiré.

    Hoy al escribir este post me doy cuenta que en realidad el dolor y el sentimiento de verlo así es mi propio sentimiento de dolor hacía mi historia pues al anciano maestro aun así en su diálogo me enseñó muchas cosas.

    • La vida tiene pruebas. Yo he pasado muchas pruebas «dificilísimas» muchachos, los grandes sabios han venido a probarme y han quedado asombrados. Ahora iré a la prueba mas grande.
    • Nunca decir que no. Muchas veces he aprendido que me preguntaban si hacía una cosa o la otra y siempre hay que decir que si.
    • Estamos entrando en el quinto Sol, donde como dice la canción -refiriéndose al himno a la alegría- todos los hombres volverán a ser humanos.
    • El sol que viene no es como este sol de protones, sino un Sol de electrones que traerá un mundo distinto.
    • El sol de protones está aquí, decía refiriéndose al hemisferio derecho de la cabeza, el sol de electrones está aquí decía tocándose el lado izquierdo de la cabeza. Pero el reino, dijo severamente: Está en la glándula pineal.
    • ¿Por qué se van muchachos? Bueno siempre estamos conectados con el corazón.

    Despedida

    Ese día el encuentro terminó. Desconozco si volveré a encontrarme con ese hombre tan interesante.

    Aun tengo mucho que reflexionar sobre lo que pasó en ese día, y conforme sigo reflexionando sobre ello me doy cuenta de los muchos aprendizajes que el anciano maestro compartió con nosotros, tanto en lo que sus palabras dijeron, como lo que ese Ser compartió con su energía.

    Espero que en verdad tu también puedas encontrar aprendizaje y enseñanza en esta historia.

    Me pregunto seriamente:

    ¿Qué es lo que esta narración puede aportarte?

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  • Cierre del 2025: Caminata Ceremonial de la ORCI

    Cierre del 2025: Caminata Ceremonial de la ORCI

    FR.C. Juan Fco.

    Para el cierre del año 2025

    Este año fin de año la órden Rosacruz Iniciatica (ORCI) nos invita a realizar una caminata ceremonial llama la Prueba de Jano con un objetivo claro;

    Evaluar en conciencia las acciones que desarrollamos durante el 2024 y establecer nuestras metas para el 2026.

    Lo que significa que nos invita entonces a que terminemos este 2025 en un estado de entendimiento y de recapitulación de lo que hemos hecho para poder iniciar un 2026 con un propósito definido.

    Dice la sabiduría antígua que mientras no seamos concientes de lo inconciente, seremos presa de él y le llamaremos «destino».

    Algunas dudas importantes son:

    ¿De donde proviene el nombre de prueba de Jano?

    Jano es el nombre del Dios Romano de los comienzos, las transiciones y los finales y se le represantaba con dos caras, una viendo al pasado y otra viendo al futuro.

    Para los Romanos la celebración principal del Dios Jano era el día 01 del mes de Enero – De ahí el nombre del mes en inglés, January de Jano, pensaban que la forma en la que se comienza el año marca lo que pasa en los otros meses.

    PROPUESTA DE LA ORCI

    Es por ello una buena alegoría para este momento en el que vivimos, poder ver el pasado y con esa vista, esa fuerza, ese entendimiento entonces empezar a construir un nuevo futuro.

    La ORCI propone un trabajo de recapitulación del año que terminamos en conciencia y un inicio de un 2026 creado con propósito.

    Múltiples grupos desarrollaran su trabajo y nos invitan a sumarnos en él.

    ¿Qué podemos encontrar en esta práctica?

    Terminar un ciclo siendo entendiendo bien en que hemos invertido nuestro tiempo, que es aquello que hemos hecho y de la misma forma, con esa base, poder ir creando aquellas cosas que deseamos, tener objetivos claros para un nuevo ciclo.

    Es por ello que te invito a acompañarnos a desarrollar esta actividad este Domingo 14 de Diciembre del 2025 a las 11:00hrs en el jardín de La Presa de la Olla.

    Te dejo los siguientes enlaces para que profundices sobre la prueba de Jano y si ya la has desarrollado por favor comparte tu experiencia.

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  • Me disuelvo.

    Me disuelvo.

    Por Juan Fco.

    No veo. No alcanzo a ver.
    Sombras fantasmales asoman a mis ojos. Sombras conocidas y a la vez tan ajenas. Rostros llorosos que asoman, sollozos que se pierden en la distancia.
    ¿A quién le lloran? ¿Por qué lloran? Ecos distantes se revuelcan escurridizos entre el viento y el pasado espiando el presente, esquivando el futuro.
    Mi pecho inhala el dolor lancinante de aire que antes vitalizaba y ahora quema, sin embargo, ya casi no necesito respirar, no tengo necesidad de aire aunque mi cuerpo se estremece en movimientos agónicos que altivamente levantan mi barbilla con orgullo mientras que mi cuello grita como adicto por oxigeno aunque yo, ya no necesito respirar.
    Una mano me acaricia; tan cálida, tan trémula, tan viva. Acaricia mi frente y limpia mi rostro del agua cálida y salada que en su recorrido dice tanto, que duele tanto, recuerda tanto.
    Quiero buscar a su dueña pero la cabeza pesa. Atlas ha sucumbido ante Gea.
    Con convicción de mi voz quiere llamar a la dueña de la mano pero solo consigue gestar el aullar de la caracola. Intento volver a llamar y por segunda vez la caracola canta.
    Respiro profundo, tanto como el dolor de los músculos que se desgarran puede tolerar. Aquellos músculos que eran antes fuertes ahora solo son esbozos de lo que fue. He perdido peso, mucho peso, parece que me estoy disolviendo.
    Con lo que de ellos quedan respiro y la caracola canta por tercera vez.
    Desde las profundidades de la tierra se arrastra el Señor calavera ataviado con penacho verde y rojo, contraste irónico de la vida y la sangre que a mi cuerpo escapan.
    Ya no hay sombras, solo su rostro cadavérico que acerca sus ojos a los míos.
    Quiero gritar mas no hay fuerza solo un lánguido quejido de efímera existencia.

    • He venido por ti. A la tierra del Mictlán has de ir.
    • Aun no es tiempo. – Dijo una voz que con siseo rompió el cielo.-
    • Tú no eres aquel que decide sobre ello Quetzalcóatl. El macegual ha concluido su ciclo, ve el desierto que mora en su boca.

    falla en su decir más era cierto, mi boca atestiguaba el sufrir por agua.


    Profundas grietas en ella habían consumido mi saliva y recordé el dolor en los labios partidos, el ansia de sed, esa que pide vida, esa que pide clama por existencia, más de ella ya no había, se había disuelto en sus entrañas.

    • El agua de la vida no está en el cuerpo, sino en el alma hermano mío. – Dijo el Señor de la vida.
    • El macegual no bebió nunca de esa agua, por eso su cuerpo hoy regresa a mis dominios, al Tlaltecutli. Aquello de donde fue construido, será consumido. Polvo eres y al polvo regresarás.
    • Mi Señor en verdad no estás. Este hombre fue visitado por Tezcatlipoca y de su néctar le dio de beber y con él la vida eterna logró.
      Mis ojos claudicaban, las voces y las apariencias de los Señores se diseminaban en la eternidad del tiempo más eran presentes, tan impactantes como la pesadez del aire que apenas jalaba. Estaba casado, muy cansado y aun en el hastío recordé de lo que hablaban.
      Mi cuerpo había crecido como vara que acaba de echar la primera floreada. Me sentía invencible, me sentía que nada me detenía.
      Recuerdo que viajaba en motocicleta. Tantas veces me habían dicho.
    • Muchacho cabezón un día de te vas a matar.
      Más ¿Qué pueden las palabras de los ancianos cuando la verdad de la sangre que late es mayor que la prudencia de las advertencias pesadumbrosas? El viento en la cara, el impulso del corazón que late como el tambor que llaman a los guerreros mientas que pasaba un carro y otro, por la derecha, por la izquierda. ¿Quién podía detenerme? Era fuerte, era guapo, tenía dinero, tenía vida.
      Recuerdo esa tarde, me escapé para ver a mí novia. Tomé la moto, rebasé por la izquierda, luego la derecha, luego el pavimento cortó el camino y con él enfrenté mi destino. Rodé más allá de la barda de contención, un golpe seco, otro más húmedo del que brotó un rio cálido que rodeó mi cabeza y entonces lo vi.
    • La figura sepulcral con cara negra, ojos bordeados con su antifaz verde jade en esos ojos muertos. En esa negrura vi mi vida correr en un segundo; vi a mis padres llorando mi muerte, y sentía sus pensamientos;
    • ¿Qué estaba haciendo? ¿A dónde iba? – Lloraba mi madre.
    • Pobre muchacho.- Decía mi padre que clavaba la cara entre las manos.-
      Veía a todos, escuchaba sus pensamientos, todo era claro y ahí… en la esquina con risa sarcástica el Señor del espejo humeante me mostraba sus espejos diciendo:
    • Recuerda que vas a morir.
      Y recordaba con voz retumbante:
    • Mortal, conócete a ti mismo.
      Pero no morí, llegué hasta aquí, hasta este momento de mi ancianidad. Cuantas veces olvide, cuantas veces pensé que no iba a morir…
      Me decía mientras que los señores seguían dialogando.
    • Mi señor Quetzalcoátl, aunque el Macegual tuvo la oportunidad no la reconoció. Omitió vivir, decidió caer en la ilusión de los hombres aun cuando Tezcatlipoca le enseñó la verdad de los dioses. ¡Hoy él me pertenece!
    • No te puede pertenecer, el macegual no ha muerto. – Respondió la serpiente.-
    • Muerto está ya mi señor aun cuando el despojo pelea por vivir. Tontos mortales que aun sabiendo la inminencia de la llegada a mi reino pelean hasta el último aliento. Ve mi señor, el fuego está apagando su athanor.
      Sus palabras me remitieron a recordar el frío de me recorría desde los pies a la cabeza mientras jadeaba por respirar, mientras la mano que me acariciaba entre sollozos decía;
    • Estás muy frío. Deja que te arrope.
      No podía entender solo sentir su angustía y su dolor y en mi sentía el fuego que se apagaba el eco que se extingue en la inmensidad.
    • El Macegual aprendió mi señor. – Afirmó Quetzalcoatl.
      Y a mi mente llegaron recuerdos de cuando refexioné sobre mi vida.
      Recordé las muchas veces que morí y reviví ante las adversidades, ante los cambios, ante las dudas. Cuantas estaciones y temporales pasé y ante cada una las hojas que me cubrían y empantanaban cayeron y nuevamente renacían. Cuantas veces lloré por aquellos momentos que enterré, por esas personas que perdí, cuantas veces reí por las enseñanzas que aprendí. Y entonces comprendí;
      “El hombre que se ve al espejo aprende que la muerte acecha cada momento y se reconstituye en cada instante para dar paso a la vida nueva“
    • ¡Si¡ – Quise decir – ¡Lo aprendí¡ –
      Mas el peso del aíre era demasiado, muy pesado… sofocante.
      Quise respirar, quise jadear y luego… el aire era demasiado ligero, no necesitaba respirar. Vi al Tezcatlipoca blanco sonreír satisfecho, las figuras espectrales desaparecieron, solo había luz.
      La respiración languideció como el sol al atardecer, como el canto del zenzontle cuando abandona su garganta, así, se disolvió el aire en mi espíritu.

    Llantos y sollozos llenaron la habitación, aquellos que estremecen cuando se desgarra el corazón. Abrazos a un objeto inerte que no puede responder.
    Un destello me separó del cuerpo, ya no sentía dolor, la última disolución se había producido y ahora podía verme desde aquí, el cuerpo fallecido, ella llorando, otros entrando con una expresión de sorpresa contenida y ahí frente a mi los dos señores.

    • El macegual aprendió mi Señor. – Reafirmó Quetzalcoátl.-
    • El macegual aprendió mi Señor.- Confirmió Micantecutli.-
    • A Mictlán irás y luego a su término en mi reinó entrarás. Un nuevo camino, un nuevo destino, una nueva vida entonces encontrarás. -Me dijo Quetzalcoatl.-
      Respire hondo y recordé al Tezcatlipoca oscuro en la ocasión que nos encontramos. Parecía temible, imponente, sus ojos eran espejos humeantes que me querían mostrar y cuando me vi al espejo, sonrió. El lo sabía.
      En cada momento nacemos, en cada momento morimos, en cada momento renacemos.
      La muerte es solo un paso de una carrera continua, hoy lo sabía.
      Seguí al Señor Micantecutli sabiendo que allá cuando sea solo huesos, el Señor Quetzalcoátl me llamará a una nueva vida.

  • Equinoccio de Otoño: Simbolismo y Reflexiones

    Equinoccio de Otoño: Simbolismo y Reflexiones

    Fr. García Regalado JF

    Acorde con la U.N.A.M. el equinoccio de verano para el año presente ocurrió el dia 22 de septiembre a las 12:19 hrs hora del centro del país y quisiera hacer una reflexión sobre la importancia de su significado en las distintas culturas y tradiciones.

    El equinoccio es un fenómeno astronómico donde el sol se situa en un ángulo de 90 grados sobre el ecuador celeste, lo que origina entonces que la duración del día y de la noche sean iguales en todo el planeta, es decir, es el momento donde el plano del ecuador terrestre pasa por el centro geométrico del centro solar, de ahí su nombre del latin aequinoctium que simboliza; igua y nox que significa noche.

    Un evento que no es completamente cierto debido a la refracción atmosférica de la luz, sin embargo, si muy cercano a ello. Es una fecha relevante desde la antigüedad ya que es cuando las culturas ecuatoriales observaron que durante esa fecha el sol plenamente sale por el este y se oculta por el occidente.

    A nivel astronómico los equinoccios ocurren cuando el sol está en primavera en el primer punto de Aries y en otoño cuando está en el primer punto de Libra que se refiere a los movimientos del sol sobre el ecuador de norte a sur o de sur a norte o bien referidas declinaciones de positivo a negativo o de negativo a positivo dependiendo de los equinoccios y que hace alusión a las polaridades propias de los signos zodiacales y su energía e influencia.

    El equinoccio de otoño representaba un momento importante ya que marca el inicio de la época de las cosechas en el hemisferio norte y el inicio de la época de la siembra en el hemisferio sur, situaciones vitales para la supervivencia de los pueblos, de ahí que estos fenómenos astronómicos rigieran gran parte de la vida de esos pueblos.

    Es interesante pensar en los equinoccios y los solsticios como opuestos de un mismo fenómeno que se pueden presentar en simultáneo y que pueden simbolizar cosas totalmente opuestas dependiendo desde donde se observen es decir, desde el hemisferio norte podemos afirmar que estamos en otoño, mas en el hemisferio sur nos dirían que están en primavera, me pregunto ¿Quién tendrá la razón? ¿A caso el mundo no es el mismo para los dos? La respuesta es si y no.  Ya que a pesar de que ambos habitamos el mismo planeta, la realidad es que lo habitamos en dos espacios muy distintos con una iluminación del sol opuesta que nos hace a los dos tener la razón y estos fenómenos nos convoca a pensar de la máxima hermética de polaridad que dice:

    “Todo es doble, tiene dos polos; Todo su par de opuesto: lo semejantes y lo antagónico son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza pero en diferente grado; los extremos se tocan…”

    Esto tal vez es retórica, tal vez solo un recordatorio de otra máxima que dice que el hombre que conoce las leyes naturales puede usarlas en su beneficio y el necio en su prejuicio.

    Lo único cierto es que para épocas pasadas, el equinoccio de otoño mostraba su llegada con el cambio de coloración de las hojas y el inicio de esta temporada y ese cambio en el paisaje marcaba también el momento de iniciar la cosecha, y de irse preparando para el invierno.

    El otoño era la época donde el fruto del trabajo que se realizaba durante la primavera y el verano se empezaba a recolectar, siendo también un simbolismo para el inicio del recogimiento.

    Principio que también fue recordado por el maestro Jesús cuando dijo: Hay un momento para sembrar y uno para cosechar, uno para trabajar y otro para descansar. Estos eventos relacionados con las actividades agrícolas inducidas por el cambio de estación tambien nos recuerda otro principios herméticos, el del ritmo:

    Todo fluye y refluye, todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo, la medida del movimiento a la izquierda es el movimiento a la derecha, el ritmo es la compensación.”

    Y es precisamente esta cualidad de esta fecha. La posición física del sol sobre la tierra divide los ciclos diurnos y nocturnos en episodios relativamente de igual duración, lo que le ha dado también su carácter ocultista y metafísico a los equinoccios.

    La posición del sol sobre la tierra, el tránsito del planeta en esa órbita elíptica alrededor del sol y su posición en el cenit de ese arco cósmico es un evento que se interpretó por nuestros abuelos como el descenso de Kukulkan, la serpiente emplumada.

    Para los antiguos Mayas esta fecha, el equinoccio de otoño, marca el descenso de la energía cósmica, la energía del Padre Sol hacia la tierra, la fecundación de la energía solar a la enegía terrestre. Un evento tan importante que hizo que lo representaran vívidamente en sus estructuras como son el Castillo en Chichenitzá o en el edificio 12 de la serpiente emplumada de la Sierra de Santa Rosa Xtampac por medio del juego de luces y sombras que muestran el descenso de la serpiente emplumada.

    En este momento en particular el sol en su caminar proyecta una sombra conformada por 7 triángulos invertidos cuyas sombras en movimientos periódicos da la imagen junto con los escalones de la pirámide  de una serpiente que parece descender desde lo alto de la pirámide hasta la cabeza al inicio de la cabeza en la base de la estructura simbolizando también la fecundación de la tierra por la energía cósmica del universo. Una muestra perfecta de la armonía de los opuestos, una alergoría perfecta en la tradición occidental de la consumación de la gran obra del universo. No es el único evento que representa al equinoccio de otoño para los Mayas, otras estructuras muestran su apertura para la entrada del sol o de la luna, mas si son estas estructuras las que muestran la fusión de las polaridades para el nacimiento de un nuevo ciclo Maya.

    Kukulcan para los mayas o Quetzalcoatl para los habitantes del Anahuac, es por demas una fígura icónica en la tradición esotérica prehispánica. La manifestación del Dios de la sabiduría, es la representación la unificación del conocimiento, la serpiente, con la divinidad, manifiesta con sus plumas. El animal que repta, la humanidad, que por medio de ese plumaje se eleva al cielo y se convierte en algo divino, la unión de la Rosa en la Cruz.

    La posición del sol en medio del arco trazado desde el solsticio de primavera hacia el otoño señala un camino del regreso a la conciencia.

    El equinoccio de otoño es el momento preciso en el cual se llama a la cosecha y al inicio de la quietud, lo que en ocasiones puede entenderse como el entrar al proceso de reflexión. El llegar a ese proceso alquímico que se conoce como el VITRIOL (Visita interiora terrae rectificando inveniens occultum lapidae).

    Es el momento en el que nos encuentramos en el punto circunpunto, un momento donde podemos dibujar aquello que queremos crear, un punto donde nos podemos retirar cuando las cosas de nuestro mundo se vuelven caóticas. En forma simbólica, el equinoccio es el punto 0, el punto de equilibrio entre los pares de opuestos, entre la negrura de la noche y la luz del día. El punto de reinicio de nuestro caminar, el punto donde podemos iniciar a crear y de iniciar un nuevo sendero.

    Así pues los invito a usar esa fecha para reflexionar el ciclo cósmico que estamos dejando atrás, un ciclo de vida que está concluyendo, una serie de eventos que fueron causa y que con la capacidad de decisiín podamos meditar sobre lo que queremos iniciar y tener como consecuencias.

    Los invito y a la preparación interna que nos lleve a un nuevo ciclo de preparación y desarrollo de una nueva conciencia acorde con aquello que necesitemos.

  • Guerra Interna y Su Impacto en Nuestra Vida Diaria

    Guerra Interna y Su Impacto en Nuestra Vida Diaria

    ¿Qué sentirías si te dijera que estás en una guerra interna?

    Estoy seguro que escuchar esa frase te lleva a preguntar ¿Qué significa?

    La Guerra interna puede definirse como el momento donde nuestros conceptos sobre lo que somos o estamos haciendo en nuestra vida se trastocan y nos cuestionan sobre; el qué, para qué y cómo estamos viviendo nuestra vida.

    UNA HISTORIA CONTADA

    Hace unos años en el libro «La ultima puerta» escribí sobre un personaje llamado Alucar alguien quien consideré mi maestro durante mucho tiempo.

    Sobre su existencia y su relevancia hoy entiendo que el es una manifestación de la «supra-conciencia». La supra conciencia es esa parte sabia que vive en mi y en cada uno, la parte que nos une con el conocimiento divino que todo lo abarca.

    Alucar enseñó muchas cosas y entre ellas decía que lo que el mundo estaba por vivir con el coronavirus lo iba a llevar a una guerra. En ese momento el concepto de guerra la entendí en el sentido literal y externo, es decir, como un conflicto bélico que el mundo podría tener a raíz de los cambios que estaba generando ese enorme «Egregor o ente de miedo e incertidumbre» llamado Coronavirus.

    Hasta ese momento todo lo que decía era muy claro, muy palpable ya que todo lo podía corroborar con mis ojos pues ahí estaban los pacientes, ahí estaban los muertos y las manifestaciones en el mundo.

    Sin embargo, con el paso de los meses entendí que Alucar estaba enseñándome la ley del universo de correspondencia aquella que habla sobre que:

    Como es arriba es abajo y como es dentro es fuera.

    Pronto me di cuenta lo que significaba «La Guerra» cuando empecé a tener conflictos personales con mis hijos.

    El no hablaba solo sobre la guerra afuera entre las personas ni entre los países sino sobre la guerra que cada uno de nosotros tiene dentro de si. Una guerra sutil y difícil de entender porque no se puede ver solo se puede sentir dentro de cada persona.

    Ese conflicto fue el inicio de mi guerra interna. Los que son papás y pueden leer esto sabrán lo difícil y doloroso que es esto, y para aquellos que no lo son, permítanme clarificarlo hablando sobre los distintos tipos de amor.

    Las manifestaciones del amor

    Dicen los expertos que en este plano de existencia experimentamos tres manifestaciones del amor.

    EROS, amor pasional

    El amor de Eros, el amor pasional. Es el fuego que nos consume cada vez que nos enamoramos y caemos en los brazos de cupido.

    Es el amor que nos arrastra, que nos inunda y en algunas ocasiones como en la historia de Romeo y Julieta o en el callejón del beso en Guanajuato lleva a dar la vida en post de un amante. Eros inspira ese amor que nos condena a ser testigos mudos y perenes de un amor en espera eterna como la historia del Iztlazihuatl y Popocatepetl.

    AGAPE, amor divino

    Agape como lo decían los primeros cristianos es el amor incondicional, el amor humano cuando se contacta con su propia divinidad, el contacto con esa parte mas sublime que tiene el alma humana en esta encarnación. Agape es el amor que vivieron santos como Santa Teresa, el Padre Pio y San Francisco de Asís. Un amor que consume que llega al éxatis.

    FILIOS, amor filial.

    El amor de Filios. El amor humano que podría parecerse al mas incondicional. El amor de los padres por los hijos, el amor que trasciende mas allá del instinto humano dormido en nosotros y lleva a considerar no solo los impulsos animales que duermen en nosotros sino que trascienden y que llevan a actos de amor desinteresados.

    A excepción de Agape, Eros y Filios son amores condicionados en mayor o menor grado. Te amo porque me amas, te amo porque me das, te amo por como me haces sentir.

    Esa es la guerra interna

    En mi caso Filios se lastimó, la relación con mis hijos se fracturó y ello ocasionó un profundo.

    Esa querido amigo me llevó a la guerra interna. Un conflicto interno dentro de mi que cuestionó todas las estructuras que hasta ese momento yo consideraba como reales, mi mundo completo cambió, la dinámica familiar, las cuestiones legales, etc. Al final de cuentas cuando pude entender que estaba viviendo encontré que el verdadero conflicto venia entre lo que considero que es amor y el rechazo.

    Al enfrentarme a su rechazo, y con ello enfrentar mis miedos y sus orígenes sobre el rechazo, todas las estructuras de pensamiento cambiaron, mis pensamientos formaron una tormenta con mis emociones y evidentemente mi cuerpo siguió a esos cambios.

    Es poco relevante mi historia, lo importante es lo que te quiero transmitir es un ejemplo sobre lo que es la guerra interna.

    La guerra interna es aquello que ocurre en nuestro interior cuando nuestras estructuras, pensamientos y sentimientos se confrontan.

    Evidentemente en la guerra siempre hay ganadores y perdedores, solo que en este caso el que gana eres tu y también quien pierde también eres tu mismo.

    ¿Qué está pasando en ti?

    Ya hablé sobre mi, ahora pregúntate si está ocurriendo un conflicto en este momento en tu vida, y si es así, ¿Qué es lo que te está llevando a que lo estés viviendo?

    Todos los días tenemos retos, todos los días nos vamos deconstruyendo para volvernos a construir, la vida nos invita a ello, es esa la razón por la que dicen que;

    En el universo lo único constante es el cambio

    Día a día tenemos pequeñas guerras, en ocasiones son retos sutiles, como por ejemplo lo que eliges hacer con una persona que te encuentras con ella en la calle el día de hoy.

    a) ¿Le dirás algo positivo sobre la forma en la que se siente?

    b) ¿Le dirás que es una tonta por lo que siente?

    c) ¿No harás nada, solamente la escucharás o bien la ignorarás?

    Este ejemplo es algo vano y de poca importancia pero habla mucho sobre lo que tu eres y como puedes afectar la vida de otras persona. Recuerda que somos seres relacionados y con ello siempre interactuamos unos con otros y nuestros campos energéticos, nuestras interacciones influyen en los de las demás personas.

    Existen otras ocasiones como la que te puse de mi ejemplo, donde los cuestionamientos son mas intensos y mueven nuestras estructuras por ejemplo, un divorcio, una muerte, una pérdida de empleo, un desastre natural, etc.

    En esas ocasiones es donde nos cuestionamos, donde nos replanteamos la forma en la que llevamos nuestra vida y desde ahí podemos encontrar una forma de elevarnos o bien de hundirnos en depresión y caos.

    Un caso de cáncer y muerte

    Te planteo ahora la historia de un paciente que recientemente tuve. Un médico que afrontaba un cáncer de sangre, un linfoma con múltiples complicaciones y en una etapa de decadencia y muerte. Lo atendí y creo que fue un paciente con un dolor físico intenso, tal vez el mayor que me ha tocado ver a pesar de haber tratado a múltiples pacientes con cáncer. A pesar de los múltiples analgésicos para el dolor este no se controlaba, sino que al contrario seguía subiendo a pesar de seguir el tratamiento acorde con la escala del dolor.

    En un momento me detuve a verlo y ver que estaba pasando mas allá del cuerpo físico y lo que me di cuenta es que el miedo hablaba a través del dolor y ese miedo era en verdad lo que estaba ocasionando el dolor y el proceso tan angustioso de muerte para él y sus familiares.

    Todo se relaciona contigo

    Te comparto que he aprendido que todo aquello que me ha tocado ver se relaciona de alguna forma conmigo mismo si soy capaz de visualizarlo. La energía no se equivoca dicen algunos y en este caso lo que estaba observando con el paciente también tenía una enseñanza para mi.

    En un pequeño instante que pude separarme y observar la situación, entendí que ahí en esa enfermedad el doctor estaba librando su propia guerra interna, no conocía yo a los dos adversarios, solo aquel que estaba ganando la batalla aun en esos momentos y se llamaba miedo.

    El entendió que su enfermedad desde el afrontamiento y lo llevo a un proceso de demandas ante el sistema de salud por una pensión que no le correspondía, a desgastar sus fuerzas y el dinero en esos procesos legales dejando de lado el poderse centrar en su recuperación, y ahora, en esos momentos lo cegaba a no poder ver la gravedad de su enfermedad, y a comportarse grosero e impertinente con sus compañeros que lo atendíamos bajo una sola premisa, a él le dolía.

    La enseñanza completa para él no la pude conocer ya que «no estaba en sus zapatos», solo cada uno de nosotros puede entender el aprendizaje de nuestras experiencias, mas me queda claro que lo necesario era aceptación, perdón y de alivio del miedo que se representaba en esa enfermedad.

    Esa misma noche reflexioné en que si yo estaba ahí presente, es porque yo también tenía algo que aprender con su experiencia. La enseñanza para mi fue recordarme que nada es lo que parece.

    Lo que se manifestaba como agresión era en realidad un profundo miedo que debía de ser visto, aceptado y entendido por mi.

    Y regresemos a ese hombre;

    ¿Puedes imaginar la guerra interna que él estaba viviendo?

    Ya te he puesto dos ejemplos sobre lo que es la guerra interna, dos ejemplos que puedes imaginar, sin embargo, el tema de mayor importancia es;

    ¿Cuál es la guerra interna que estás viendo en ti?

    Ya que te aseguro mi amable lector que también tu estás viviendo una guerra interna.

    Es un regalo de los humanos

    Una pregunta que me hago necesariamente luego de reflexionar sobre estos ejemplos que te pongo es;

    ¿Para qué tener esa guerra interna? En realidad, ¿Tiene algún propósito?

    Te aseguro que si.

    Suena atractivo pensar que la vida debería de ser un estado de felicidad continua y perene.

    ¿No es acaso eso lo que las redes sociales muestran todos los días?

    Ponte a analizar las publicaciones en las redes sociales, en su mayoría muestran momentos felices, momentos de éxito y de triunfo.

    ¿Acaso las publicaciones de los famosos publicaciones no nos invitan a desear su vida de éxito, de disfrute y de placeres?

    Creo que la vida debe de ser vivida y disfrutada en toda su gama aunque recordando que también es una prueba, un reto continuo que nos enfrenta a muchos dolores.

    Muchos de los que promueven páginas de bienestar quieren destruir el concepto de que vivimos en un mundo de sufrimiento, y concuerdo parcialmente con ellos.

    Estamos en esta vida para algo mas que sufrir y también se que estamos en esta vida para aprender y en ocasiones, el mejor maestro es el dolor.

    Si hablamos sobre una guerra interna es indispensable que hablemos sobre un concepto implicado y es, el dolor.

    Sufrimiento Vs dolor

    ¿Sabes que el dolor es una condición inherente al ser humano, y que lo compartimos con los animales?

    El dolor es algo que compartimos con los animales, los seres sintientes y lamentablemente te guste o no, lo vas a estar experimentando una y otra vez a lo largo de tu vida.

    En ocasiones el dolor es tan fácil de entender como cuando te pegas en el dedo del pie y lloras, en otras, tan sutil como un atardecer donde recuerdas aquella persona que ya no está.

    Es por ello que considero que los que hablan sobre que estamos aquí solo para ser felices se equivocan;

    Estamos aquí para ser felices y… para experimentar dolor.

    Algo esperanzador es que sentir dolor no significa que estemos en este mundo para sufrir.

    El sufrimiento es la respuesta de nuestra mente ante esa circunstancia que ocasiona dolor. Es el involucro de nuestras emociones y la reacción que ante ese estímulo de dolor tenemos.

    Cada vez que asociamos aquello que nos ocasiona dolor con una respuesta es entonces cuando sufrimos.

    Permíteme ejemplificarlo. Imagina que se murió tu gato. Ese hecho ocasiona dolor en ti, finalmente perdiste algo que en realidad querías.

    Ese dolor emocional hace que te sientas triste y esa tristeza que te lleva a estar metido en tu cuarto, a no comer, a estar pensando una y otra vez.

    Eso mi amigo se llama sufrimiento.

    Lamentablemente el sufrimiento es algo que experimentamos una y otra vez en nuestra vida.

    ¿Necesitamos sufrir?

    Creo que muy a mi pesar la respuesta es si. Es importante que suframos, si es que con ello podemos aprender.

    ¿Cuánto tiempo tendremos el sufrimiento?

    Depende mucho de ti. Por eso parece curioso decir; Pare de sufrir, parece una tontería mas es muy real.

    Nosotros podemos parar el sufrimiento, solo que para ello debemos de poder entenderlo. Atrévete a ver mas allá del sufrimiento.

    El sufrimiento y el dolor pueden ser grandes aliados cuando logramos trascender mas allá de lo que parece, y eso se convierte en un aliciente de crecimiento en nuestra vida. Al final, el dolor y el sufrimiento cuando podemos trascenderlo, se convierten en regalos.

    Te preguntarás;

    ¿Cómo demonios la guerra interna que me lleva al dolor puede ser un regalo?

    Primero debo de decir que en primer lugar aun no logro salir de mi propia guerra interna, por lo que no puedo darte una respuesta contundente, pero Buda si lo logro, logró transformar ese sufrimiento y llegó a la iluminación.

    Buda nos enseñó que el sufrimiento, los venenos del alma, se pueden ir diluyendo, podemos irlos soltando y que cuando lo hacemos nos empezamos a iluminar, nos empezamos a acercar a nuestra esencia divina.

    En el camino que he transitado he aprendido que estamos llamados para vivir esa guerra interna, porque nos acerca al llamado de nuestra alma. Hablemos sobre ese llamado del alma.

    El llamado del alma

    ¿Cuál es ese llamado? -Podrás preguntarte-

    El llamado del alma es recordar que somos uno con Dios, nuestra esencia o nuestra alma si así lo quieres desea regresar a Dios y para hacerlo debemos de ir quitando poco a poco los «velos de la ilusión«.

    Los «velos de la ilusión» son una metáfora para recordar que las cosas que percibimos en realidad no son como las percibimos, nada es lo que parece.

    En programación neurolingüistica existe otro aforismo acerca de ello que dice:

    Todo tiene una intención positiva.

    Aun aquello que parece ser negativo para nosotros.

    Los velos se refieren a que nos quedamos con lo superficial, con lo que nos muestran nuestros sentidos sin poder ver mas allá de lo que parece. Por ejemplo, el caso del médico que comenté, el velo que yo percibí era de un hombre enojado y grosero, cuando en verdad abajo de ello existía un hombre asustado que estaba pidiendo empatía y compasión.

    Los velos de la ilusión nos envuelven y nos van atrapando como el ejemplo del gato donde el sufrimiento por la ausencia del gato me lleva a un estado de depresión y ello me lleva a sumergirme en un estado grave. Sin embargo;

    ¿Qué pasaría si por un solo momento pensara que mi tristeza en verdad no tiene que ver porque ya no está mi gato sino en realidad es porque yo mismo me siento solo en esta vida?

    Tal vez si puedo ir levantando ese velo y entiendo que no es tanto la ausencia del gato lo que me duele sino mi sentirme solo y en base a ello me lleve a tomar acciones para buscar compañía o terapia.

    Esa guerra interna, ese llamado, es una manifestación de nuestra alma para podernos levantar del fango, para poder ir trascendiendo poco a poco lo que tenemos que ir dejando atrás, es nuestra oportunidad de crecer.

    ¿Qué nos jugamos en esa guerra interna?

    Al igual que en todas las guerras lo que puede convertirse en una victoria también se puede convertir en una derrota total.

    Por ejemplo en mi caso, el dolor por mi sufrimiento en la pérdida de mis hijos, si trabajo el desapego y mi sentimiento de rechazo se puede convertir en libertad para ellos en sus elecciones y para mi en mi vivir, este es un extraordinario momento para poder vivir el verdadero amor incondicional del padre que ama sin esperar recibir nada de los hijo y no el amor de aquel que ama a sus hijos si ellos hacen lo que yo quiero que hagan, o por si me aman.

    Pero también existe una derrota si me quedo en ello, la incapacidad de poder ver mi propio rechazo y quedarme sumergido en resentimientos, en dolor y un sentimiento de vacío.

    En otro ejemplo, el del caso del doctor; si se acepta el miedo a la muerte, o bien su rechazo a la vida, tal vez pueda vivir su enfermedad y ¿por qué no? Vivir en forma honorable su muerte, irónicamente si eso lo puede hacer, en realidad aun en proceso de muerte estaría honrando la vida.

    La guerra en realidad es parte de la escuela de la vida

    La vida mi querido amigo es una escuela de aprendizaje, tal como también se expresó una y otra vez en el libro de «la ultima puerta el amor» y estamos llamados a graduarnos necesariamente de ella. Podemos hacerlo en un breve espacio de tiempo, o través de estar repitiendo varias veces el mismo ciclo.

    Esto quiere decir que si estás en una «guerra interna» y no eres capaz de poder entender el aprendizaje que esta trae para ti, entonces repetirás la historia una y otra vez hasta que lo hayas aprendido.

    Recuerda cuantas personas que conoces, o tu mismo, repiten varias veces el mismo error, en la elección del mismo tipo de parejas, en la misma forma de reaccionar que tanto dolor te ha causado ¿Cuál es la razón para repetirlo si sabes que te hace daño? Simplemente porque no has aprendido la enseñanza que hay bajo esa forma, te has quedado solo en la superficie, en la guerra.

    La pregunta para ti es:

    ¿Cuánto tiempo pretendes quedarte en esa situación?

    Muchas personas aprenden con la primer experiencia, otras la repiten a lo largo de toda la vida, otras más, lo tenemos que aprender a lo largo de varias vidas.

    En conclusión

    El universo tiene leyes. El necio va contra ellas, el sabio las usa en su beneficio

    Se que tu como yo estás o has estado en una guerra interna. Te invito a que hoy puedas preguntarte en verdad;

    ¿Qué es en verdad lo que me duele o que es lo que puedo aprender de esto que estoy viviendo?

    Al momento de que lo identificas entonces tienes una elección, la elección de poder cambiar o de permanecer en el mismo ritmo de vida y al momento de cuestionarnos podemos buscar ayuda, podemos decidir actuar, hacer algo distinto.

    La forma de hacerlo puede resumirse en lo que escribió Karl Paul Reinhold Niebuhr:

    Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

    valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar

    y sabiduría para entender la diferencia.

    Viviendo día a día; disfrutando de cada momento;

    sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz;

    aceptando este mundo impuro tal cual esy no como yo creo que debería ser,tal y como hizo Jesús en la tierra:

    así, confiando en que obrarás siempre el bien;

    así, entregándome a Tu voluntad, podré ser razonablemente feliz en esta vida y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima.

    Amén.

    Nuestra reflexión debe de llevarnos necesariamente a la acción, de nada sirve que sigamos viendo las cosas sin poder hacer algo distinto para cambiarlas, el hacerlo mi hermano es lo que se llama «iluminación».

    Finalmente quisiera preguntarte:

    ¿Qué es aquello de lo que te has dado cuenta?

    ¿En que es aquello que puedes cambiar? ¿Cómo puedes hacerlo para cambiar?

    Me encantaría escucharte y saber, como puedes poner paz a tu guerra interna.

    Vamos el momento de la acción es hoy

  • Campos mórficos y lealtades familiares: una conexión vital

    Campos mórficos y lealtades familiares: una conexión vital

    Tengo la bendición de aprender de la vida ratificando constantemente que nuestra existencia es una escuela de aprendizaje eterno, si somos conscientes y prestamos atención.

    En concreto durante los últimos meses he leído y aprendido mucho sobre teoría sistémica y constelaciones familiares mas los últimos días me han enseñado mucho sobre ello en forma vivencial y quiero compartir ese conocimiento.

    En constelaciones se habla mucho sobre las lealtades familiares. Cuando escuchas este término por primera ocasión podrías preguntarte;

    ¿Qué son las lealtades familiares?

    Se pudiera decir que:

    Las lealtades familiares son esos pactos que hacemos con nuestros familiares, vivos o no que nos hacen pensar, sentir o comportarnos como ellos lo hicieron.

    Sobra decir que algunas de estas lealtades nos suman a la vida, es decir nos aportan cosas buenas, como por ejemplo los talentos que poseemos, las historias de éxito en la familia, sin embargo, otras en cambio nos restan y nos hacen daño.

    Todo tiene una intención positiva

    Usualmente las acciones que tenemos en relación con nuestros familiares cercanos, lo hacemos desde el instinto de preservación de la especie y porque no, lo hacemos desde el amor.

    Pudiera decir que casi todo lo que hacemos lo hacemos por amor. Sin embargo, muchas veces ese amor está mal entendido o bien, amamos en una forma tan sobre protectora que creyendo hacer bien en realidad estamos causando mal.

    De igual forma que la vida que es cambio también lo son nuestras actitudes y comportamientos.

    Aquello que es bueno en algún momento, se convierte en algo inservible en otro.

    Déjame ponerte un ejemplo:

    Para una mujer en la década de 1910-1920 era malo salir de noche en la calle, ya que se consideraba que era una mujer «mala» o de la «vida galante», una prostituta.

    Considera que en esa época, nuestro país vivía una época de revueltas y de grandes peligros, evidentemente el hecho de evitar salir en la noche en ese ambiente tan caótico y peligroso constituía un acto de amor y de preocupación de la madre por sus hijas.

    La hija aprendió de la mamá que las mujeres no tenían que salir de casa en la noche, y eso es lo que le enseñó a la nieta y eso a la bisnieta. Ahora considera a la bisnieta que vive en 2024, y que cada vez que anochece, siente la necesidad urgente de regresar a casa antes de que se haga oscuro ya que de otra forma se siente en peligro o en riesgo, se siente sucia.

    Evidentemente esto no es una conducta adecuada, y tal vez no sea debido a una experiencia propia sino a una experiencia que tiene heredada por la bisabuela.

    Lo que era un acto de amor se convierte en una limitación

    Se antoja hacer una pregunta obvia.

    ¿Cómo es que pasamos esas lealtades a las siguientes generaciones?

    ¿Cómo se hace eso cuando son personas que no se conocen por el tiempo en el que viven?

    ¿Dónde se guardan esas lealtades?

    Es difícil poder decir donde se guardan esas lealtades sobretodo si lo quieres identificar en algún sitio físico.

    Para la teoría sistémica se puede decir que se guardan en el gran campo mórfico que nos rodea.

    Para la psicología podría ser en el inconsciente colectivo como decía Carl Jung.

    Para la psico neuroendocrinología podría ser en los cromosomas encendidos, lo que ahora conocemos como epigenética.

    Para los orientales podrían ser en los registros akáshicos.

    La realidad es que no hay una respuesta única.

    Y, ¿Que dice la ciencia?

    Aunque controvertido, la física cuántica ofrece una respuesta en lo que se llama los campos mórficos.

    Los campos mórficos son aquellos espacios donde ocurren fenómenos biológicos o físicos que cada vez que se repiten aumentan de fuerza y pueden afectar a otros individuos cercanos.

    Esta definición aunque muy científica y cuestionada es en realidad sencilla de entender.

    Un campo mórfico se crea con cada acción, emoción o sentimiento que tenemos en forma repetitiva crea una especie de molde.

    Si esa acción, emoción o sentimiento lo repiten varios miembros de la familia, entonces se crea un molde de patrones de comportamiento que los siguientes miembros de una familia repetirán sin saber en realidad la razón por la que la hacen.

    Un ejemplo, la familia dividida.

    En una familia los sobrinos roban a la tía. La tía se siente ofendida, traicionada y ultrajada y ocasiona un resentimiento enorme hacía aquellos que la robaron.

    Los hijos de esa tía «sienten» las emociones que experimenta su mama y las asumen como suyas viviendo ese enojo contra sus primos. Los demás hermanos de la mujer afectada también sienten ese agravio y lo toman como suyo.

    El resultado es que una gran parte de la familia se encuentra enojada con la otra parte de la familia y empiezan a asumir situaciones en las que excluyen a esa parte de la familia debido a que «deshonrraron» la confianza.

    Los hijos de los hijos de esa mujer y sus primos asumen como suyo ese enojo y emprenden una cruzada de odio hacía sus primos segundos, aunque en realidad sin saber el porque lo están haciendo.

    De esa forma, parientes cercanos empiezan a alejarse y a excluirse unos a otros y eso con el paso del tiempo puede llevar a mas violencia, mas segregación, mas exclusión.

    Si ese patrón de estar lastimado no se resuelve en alguna de esas generaciones, los que siguen naciendo dentro de esa familia seguirán asumiendo por simple toma de patrones heredados ese sentimiento de enojo hacia una u otra parte de la familia, aun cuando ni siquiera sepan la causa real de porque existe ese enojo, se toma un molde de comportamiento porque simplemente ahí está presente.

    ¿A donde puede llevar este sentimiento?

    ¿A un enojo persistente de una parte de la familia hacia otra?

    ¿A un sentimiento de exclusión o de que no me quieren de la otra?

    ¿A una revancha y violencia entre las partes?

    Las posibilidades son infinitas. Recuerda solamente cuantas guerras fraticidas se han encontrado en la historia.

    Todos pertenecen

    El alma familiar no acepta exclusiones

    Dice una de las Leyes del amor de Bert Hellinger.

    Por lo que esa alma familiar buscará compensar esa falta si se ve desde una cara de la moneda o bien, esa exclusión desde la otra cara de la misma.

    Eso llevará a que una y otra vez los miembros de la familia hagan cosas o vivan situaciones para poder sanar esa herida.

    Los que en algún momento robaron, serán robados, los excluidos serán integrados, y los olvidados serán recordamos.

    Es así de sencillo. Toda la vida busca un equilibrio. El alma busca su equilibrio.

    Pero mientras ello pasa los miembros de la familia repetirán patrones de abandono, de abuso, de exclusión hasta que alguien tome la responsabilidad para poder sanar esas partes lastimadas.

    ¿Cómo influencia esto en tu vida?

    Muchas veces, independientemente de nuestra edad cronológica, nuestro espíritu es como un niño pequeño.

    Sentimos lo que sienten los grandes, hacemos lo que hacen los grandes, actuamos por imitación, actuamos por amor, un amor ciego, un amor incondicional.

    Recuerdo alguna vez que estado en el hospital llegó una pequeña de unos 3 años quemada por la madre. Ella la estuvo cuidando hasta que llega la policia para llevársela a la cárcel por violencia familiar. Cuando la niña vio que se llevaban a su mama, rompió en llanto porque ella quería a su mamá sin importar que ella hubiera sido la que le causó sus heridas, y los dolores que a sus 3 años había soportado.

    De igual forma para en los videos donde los papás jugando hacen como que se pegan, los pequeños de solo unos meses abrazan al padre que está siendo «golpeado» por el otro uniéndose al sentimiento a pesar de que no sea real.

    Así es también el actuar de las almas, hacemos vínculos, alianzas con otros de nuestro clan, nuestra familia, simplemente por amor unos a otros, aun cuando esas lealtades nos causen dolor, nos creen heridas o sufrimientos en nuestras vidas.

    El inconsciente

    Hasta que lo inconsciente lo hagas consciente, seguirá dominando tu vida y le llamarás destino.

    Carl Jung

    Muchas ocasiones nuestra vida no fluye como lo deseamos y simplemente no sabemos el porque. En ocasiones nos esforzamos en alcanzar la prosperidad económica y no es posible lograrlo, en otras el amor y no se llega a concretar.

    Si bien es cierto, que todo lo que nos ocurre viene como consecuencia de nuestras acciones u omisiones, la otra verdad enorme es que existen fuerzas mas grandes que no alcanzamos a ver pero que también influencian nuestras vidas.

    Pudiera parecer que es magia o superchería, pero por un solo momento permítete pensar que es real esa influencia, que cuando estamos atorados en algo sobre nuestra vida no solo tiene que ver con nosotros sino con nuestra historia.

    Es ahí donde debemos de echarnos un clavado a las historias y dice Hellinger, simplemente agradecerlas y honrarlas.

    Imagina por un solo instante que tus comportamientos respecto a un tema en específico como el amor por ejemplo, vienen impregnados de ese enorme campo mórfico de tu familia.

    La energía sigue la ley de la inercia que dice que:

    Un cuerpo mantendrá su estado de movimiento o reposo a menos que se le aplique una fuerza que lo haga cambiar.

    Esto aplica a los patrones transgeneracionales, si ya existe un molde sobre la forma en la que se dan las relaciones amorosas, el campo mórfico, la inercia de ese patrón familiar llevará a que las relaciones amorosas que se desarrollen por los miembros de la familia sean muy similares a la forma que lo han desarrollado las primeras generaciones. Tal vez en algún momento eso funcionó para algo, sin embargo, a lo mejor ese patrón hoy te lleva a que no puedas mantener una relación amorosa en forma sana. El molde está hecho y tu, te ajustas a ese molde, es sencillo hacerlo, sigues la inercia del patrón álmico de esa familia.

    Entonces, ¿Todo está predeterminado?

    ¿Entonces un destino inexorable, que hagamos lo que hagamos tiene que darse?

    Creo que no. Creo que si nosotros no hacemos nada distinto por cambiar nuestros patrones mentales, entonces seguramente si seguiremos un patrón de vida muy determinado y parecerá que existe el destino.

    Un muy buen ejemplo es la película de Forest Gump cuando habla sobre el teniente Dan.

    El teniente Dan como todos los hombres de su familia habían muerto en la guerra. Su «destino» era morir en Vietman pero no paso.

    Se encontró a Forest Gump que cambió su destino, bueno, en realidad ese destino no se cambia hasta que el propio teniente Dan se enfrenta a Dios en el mar y hace las paces con él.

    El teniente Dan, obedeciendo a su familia, aceptó que su «destino» era morir en la guerra, su alma por amor infantil a sus ancestros decide morir como los hombres en la guerra, honrrándo así a sus ancestros. Siguió la inercia de lo que era común para su historia, se unió al molde de su campo mórfico.

    Sin embargo, cuando el teniente Dan acepta ese nuevo momento, esta nueva oportunidad crea una historia distinta, se convierte en un magnate camaronero con una esposa y con una familia, rompió la inercia, rompió la unión al campo mórfico de la familia, rompió el «destino» y creo su propia historia.

    Entonces, ¿Qué podemos hacer?

    Considero que la respuesta nos la da también la física cuántica.

    Mientras no nos demos cuenta de lo que pasa, mientras estemos ciegos, dormidos, inconscientes, como quieras llamarlo, nada cambiará, seguimos en movimiento que nos arrastra. Sin embargo, una vez que ya lo sabemos o lo vemos, entonces tenemos la posibilidad para poder cambiar, aplicamos la fuerza de la voluntad, la fuerza del cambio.

    El primer requisito para despertar es darnos cuenta, abrirnos a la posibilidad al cambio, dar el primer paso para cambiar.

    Una de esas posibilidades se abren en constelaciones familiares, terapia transgeneracional, registros akáshicos. Todas ellas son las puertas que se pueden abrir para permitirnos el cambio, sin embargo recuerda que los únicos que pueden abrir esas puertas es cada uno de nosotros.

    Y tu

    ¿Estás dispuesto a abrir esas puertas y romper la inercia?

  • El Último Suspiro: Reflexiones de un Médico

    El Último Suspiro: Reflexiones de un Médico

    Durante mas de 20 años de práctica clínica formal me ha tocado atestiguar muchas muertes.

    Cada una de ellas distinta, cada una de ellas con una carga emocional y aprendizaje distinto.
    Con muchas de esas muertes también me he cuestionado sobre qué significa la muerte. Me pregunto cómo acercarnos a alguien que está muriendo. ¿Qué hay más allá de ella?

    Creo que al final de cuentas, el mensaje de la muerte se podría resumir en:

    Lo único que es inmutable en la vida es el cambio y la muerte. La muerte es una amiga que nos recuerda que lo importante es experimentar y disfrutar la vida. Hay que abrazarla en su momento como una amiga y prepararnos para una nueva vida.

    Comparto contigo algunas de estas ideas.

    Reflexiones sobre el último suspiro

    Algunas de aquellas cosas que he aprendido sobre los eventos que rodean la muerte, lo que hay mas allá de ella y como podemos intentar acercarnos al moribundo.

    Día de muertos y experiencias cercanas a la muerte.

    ¿Qué son las experiencias cercanas a la muerte? ¿Cómo son esas experiencias? ¿Que pasa con esas experiencias? El significado de ellas.

    COMENTARIOS

    Me encantaría saber tus opiniones sobre este tema.

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  • ADIVINANDO EL FUTURO

    ADIVINANDO EL FUTURO

    Por Juan Fco.

    Y entonces pedí ser llevado en mi viaje y que el maestro adecuado diera un paso al frente. Entonces… el viaje comenzó.

    La luz

    Empecé a caminar con mi cabeza, mis ideas, y con mis expectativas, esas de las que tantas veces te he hablado y que aun no logro controlar, o tal vez entender que en realidad, son parte de aquello que Yo Soy y que mas que controlar debo de asimilar.

    Con ellas en mi mente quise viajar hacía el universo, en un caminar por las estrellas y el cosmos como lo que ocurre en la conexión, y no lo logré. Decepcionado quise entonces regresar a la ciudad de la gran Teotihuacán y tampoco lo logré, solo había luz. Finalmente decidí que me tenía que rendir ante ello.

    Me sumergí en la luz e hice aquello que podía hacer, respirar y hablar desde mi corazón.

    Sinceramente ¿Te has preguntado que es aquello que se sumerge en tu corazón?

    Si hoy te preguntara ¿Qué es aquello que en realidad quieres? ¿Qué me tendrías que responder?

    Congruencia y ecología de los pensamientos

    Sabe mi hermano que cuando hablamos sobre las estructuras de pensamiento, debe de existir algo que se llama Congruencia, algo que en algunas disciplinas se llama que tu pensamiento sea ecológico con toda tu psique. Es algo complejo de pensar, pero en realidad es muy simple. Por ejemplo si yo digo hoy:

    Quiero ser rico, y abundante y próspero.

    Mas en tus pensamientos y estructuras de pensamiento del pasado existen conceptos como por ejemplo, que el dinero es malo, el dinero es sucio, entonces, aunque en tu pensamiento actual digas que quieres ser rico, esa idea no es ecológica, congruente ni tampoco aceptada por el otro Yo de tu pasado que tiene insertos esos componentes donde dicen que el dinero es malo, resultado, por mucho que lo «quieras» concientemente, no hay congruencia entre las estructuras y el resultado es que hoy no eres rico.

    Pues bueno, eso que tanto habla Rober Dilts citando a distintos autores en el libro de «Como cambiar creencias» es muy similar a lo que me ocurrió y que de nuevo retomaré cuando te platique mi enseñanza de este día.

    Lo que quiero es saber el futuro

    Llegué a la conclusión entonces que en realidad lo que yo quería era saber que iba a ocurrir en mi vida sobre esa situación que me sigue complicando y que siento que me está transformando. Y cuando fui claro sobre que es lo que quería, el panorama cambió, la luz se fue difuminando y entonces me situé nuevamente en la playa de Galilea, en las arenas de ella y pronto como si pasara volando sobre ella, en una cueva de una de sus montañas. Y ahí estaba nuevamente el maestro

    ¿Quiéres conocer el futuro?

    Me dijo, y le respondí afirmativamente.

    Y ¿Pará que quieres conocer aquello que aun no existe?

    Debo de confesarte que no era la respuesta que yo pensé que me iba a lanzar. Soy conciente que el futuro es un tiempo que aun no existe, mas sabía que el no se refería al hecho temporal que aun no está para nosotros en esta línea de tiempo, el maestro se refería a que el Futuro literalmente no existe.

    El panorama cambió y en lugar de esa cueva, empecé a volar, me llevó a la cima de una montaña que yo reconocía, era la antigua ciudad de Delfos estaba en la cima donde estaba el Oráculo de Delfos.

    Lo que es actualmente del Templo donde estaba el Oráculo y lo que es actualmente
    • – Maestro, ¿Cómo es que el futuro no existe si es su lectura es algo que siempre ha acompañado a la humanidad. – Dije.-
    • -El futuro no existe. – Se limitó a responder.
    • – Pero hasta en la biblia hablan de la forma en la que los profetas hablaron sobre él. – Me atreví a decir.

    El me levantó de la tierra y entonces me mostró a lo lejos todo el panorama, un gran Valle y al final una gran montaña.

    El futuro no existe.

    Las enseñanzas del maestro.

    Insistió él.

    Dijo que algo que debía recordar era que todo en el Universo se está creando, que todo esta en plena vibración y que en cada lugar y en cada espacio se está creando, que eso es una de las cualidades de esté Universo y de todo lo que existe.

    Me recordó entonces, que todo lo que existe a nuestro alrededor está impregnado con la energía divina que rige a todo el universo y que una de las cualidades de esa energía divina es la creación.

    Y que así como ocurre con el Universo en su máxima expresión, también así está ocurriendo con nuestro mundo y en específico con mi mundo.

    Me dijo, que la existencia de los oráculos, así como de todas las artes adivinatorias no hablan sobre aquello que va a ocurrir, hablan sobre las potencialidades de creación que cada uno de nosotros estamos creando.

    Me dijo que cada vez que los oráculos o los lectores hablan sobre los posibles futuros, hablan sobre las potencialidades de lo que hoy está ocurriendo en las vidas, no hablan de caminos precisos descritos, sino de una secuencia lógica de actos desencadenados por las decisiones y acciones que se toman en el día a día.

    Dijo también que si queremos cambiar ello entonces debemos de cambiarnos a nosotros mismos el día de hoy.

    Entonces, no existe el destino.

    Me atreví a decirle.

    Estaba en un plan muy rebelde, sabiendo que esa es una pregunta complicada de contestar.

    Me dijo que en el principio del alma de cada uno de nosotros, tenemos una tarea.

    Ve aquella montaña. Es así tu vida mi hermano, cuando llegas aquí tu alma tiene como meta llegar a donde está esa montaña, mas voltea a ver todos los caminos que llegan a ella, algunos sinuosos, otros rectos, unos acompañado y otros solo. Nadie mas que tu decide la forma en la que llegarás a ese espacio.

    Creo que eso es algo de lo que hace mucho tiempo creo firmemente, tenemos una misión de alma, mas no un destino previamente descrito, y ahora fue muy gráfico en demostrarlo.

    Tu fuiste quien lo decidió

    Hace poco vi una película que se llama Exódo: Dioses y Reyes en Netflix, y una de las escenas que mas me gustó es cuando estaba Moisés y Dios hablando cuando empezaron las plagas de Egipto y Moisés no lograba convencer a Ramses de que los liberara. Moises en su desesperación le pide ayuda a Dios y aparece como un niño a su lado.

    Moisés le reclama sobre que tipo de Dios es que deja que su pueblo sufra por 800 años y que le pide que dejé a su familia. El niño le contesta:

    ¿Yo te lo decidí?. Me parece que tu fuiste quien lo decidió

    El maestro dijo entonces que todo lo que se lee en el futuro es en realidad un proceso continuo de creación que nosotros mismos estamos haciendo con nuestras decisiones, que lo que se lee en las cartas, las runas, el café no es mas que en realidad la energía de aquello que estamos creando y lo que entonces finalmente se manifestará en un futuro.

    De Delfos al universo

    Me mostró que la fuerza invisible que todo lo envuelve, existe entonces en todos y que la única forma en la que podemos en realidad conocer el futuro es entender esas reglas que unen a todo el universo. Las reglas de creación y de causa y efecto. Me dijo, que cuando estamos nosotros somos igual que un átomo que se encuentra girando. Nuestra energía, nuestros pensamientos que generarán acciones son idénticos, girando siempre en base a una estructura similar de pensamiento que forma estructuras virtuales que parece que dan forma a lo que somos, mas en realidad son estructuras que no existen, es vacío es solo la posibilidad de que algo se pueda crear, pero que en realidad, esa forma no implica que ahí esté el electrón, es solo la imagen que su estructura que se repite crea.

    REEMPE.

    Que si queremos cambiar esa estructura, entonces lo que se tiene que cambiar es la rapidez en la que se gira cuando ello pasa, entonces esa forma predeterminada, cambia.

    Le pregunté si eso es lo que pasaba también con nosotros como colectivo y me dijo que si pero que era un poco mas complejo.

    Que cuando hablamos de nuestros pensamientos colectivos y por ende las decisiones planetarias entonces es como si todos nosotros, en nuestro actuar, en nuestro pensar nos comportáramos como una especie de ola, como una frecuencia que se mueve en una cierta dirección y que si esa frecuencia sigue moviéndose en esa misma amplitud y esa misma frecuencia entonces se puede anticipar el futuro.

    Luego de ello me dejó ver esos ejemplos con los profetas de la biblia, y con dos futuros de la humanidad.

    Pero ahora lo importante es que aprendas sobre tu vida.

    Me dijo y me regresó de ese universo nuevamente hacia Delfos.

    En la enseñanza cotidiana

    Me dijo que lo que tenia que hacer para poder conocer y cambiar mi futuro era ser conciente de aquello que yo estaba haciendo el día de hoy.

    Mi dolor brotó y le dije entonces que como podía entender y compartir, que las cosas malas que nos pasan son debido a nuestras decisiones y a nuestras elecciones.

    El solo dijo: – Así es.

    Dije; – ¿Cómo podía aprender entonces que quiero crear?

    Y me dijo –Conócete a ti mismo en la profundidad.

    Conócete a ti mismo

    Ahora que estoy escribiendo este Post y estaba buscando una imagen del Oráculo de Delfos me encontré con tres de las grandes enseñanzas que el oráculo transmitió y que fueron recogidas por los griegos y una de ellas fue precisamente esa:

    Conócete a ti mismo.

    Debo de confesar que al momento de empezar a escribir esto temía transmitir algo incompleto, pero ahora me doy cuenta que no es así, el maestro me transmitió todo, solo que yo no pude entenderlo antes.

    Hoy creo que el futuro como una conducta o hecho rígido e inflexible no existe, que existen todas nuestras potencialidades para poder crear, es una cualidad divina que la misma vida que nos ingüye y aun los rodea y a la que pertenecemos tiene, sin embargo tenemos limitaciones, y son las que al momento de escribir logre bajar, nuestras estructuras de pensamiento que nos acompañan. Esas estructuras las tenemos tan rígidas, tan establecidas, porque así las creamos y asumimos en algún momento de nuestra vida, si es que somos firmes creyentes que no existe otra vida, pero también para aquellos que si creemos que existe algo mas de una sola existencia y la influencia de mis generaciones pasadas, entonces también esas formas de pensamiento están limitadas por su existencia.

    Y regresamos entonces al inicio, de que si yo sigo haciendo lo que hoy estoy haciendo, entonces lo que generaré es aquello que está escrito hoy, para poder cambiarlo es necesario que pueda en realidad Conocerme a mi mismo, conocer con ello mis pensamientos, la forma en la que tomo conciencia de mis acciones, para poder ser consiente de lo que estoy creando y poder modificar mi futuro.

    Y todo empieza desde la premisa del Oráculo,

    El viaje paró, y nuevamente quedé yo solo esperando y reflexionando sobre que es lo que yo estaba creando hoy, sobre que es lo que en verdad yo quería el día de hoy, mas eso no es importante, es en realidad importante preguntarte a ti:

    ¿Qué quieres y qué estás creando hoy para ti?

    Me gustaría mucho saber tu opinión, y sobre si esto ha sumado a tu existencia.

    3 respuestas a “ADIVINANDO EL FUTURO”

    1. Avatar de Pilar Mercado
      Pilar Mercado

      Gracias por compartir, todo es aprendizaje, no hay malas ni buenas decisiones porque considero que todo es perfecto. El maestro aparece cuando el alumno está listo. Y tú estás listo para dar un paso más en tu camino del aprendiz siendo también maestro de otros .

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    2. Avatar de Gabriela Beatri Torres Gómez
      Gabriela Beatri Torres Gómez

      Buenas tardes Paco, si que me has hecho reflexionar he estado con este tema de un tiempo para acá.

      a mi llegó la imagen de que cuando estás en el vacío lo puedes llenar con lo que tú desees.

      Hay que observar cada pensamiento y estar muy presente cada momento.

      Un abrazo cariñoso

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    3. Avatar de Gabrielle Ilael
      Gabrielle Ilael

      Me gustaron las reflexiones sobre el futuro. Gracias Francisco.

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  • Los Abuelos, Los Sabinos

    Los Abuelos, Los Sabinos

    Por Juan Fco.

    Hace unos días fui de viaje y quise conocer un Parque Ecológico donde habitan 3 enormes ahuehuetes de mas de 500 años el más joven de ellos. El lugar es un lugar considerado sagrado desde hace muchas generaciones y quise conocer a los abuelos.

    Parque los sabinos

    El lugar, en otro antaño seguramente mas amplio es ahora un espacio agradable, en apariencia protegido, y solamente entrando nos recibió el primero de los abuelos.

    Enorme, silencioso con su ramaje y su altura imponente. Un tronco que recuerda su historia, su caminar entre los humanos y mudo testigo de quien sabe cuantos otros como yo que nos embarcamos en pisar esas tierras.

    Mas adelante, en medio del parque el otro gran abuelo que con sus brazos abiertos, y mudo nos dió la bienvenida.

    Deberías de estar ahí para poder sentir lo imponente de su presencia, y por alguna razón, al azar o bien elegida desde hace muchos años, ahora es el personaje central del parque, donde los caminos se encuentran, el mas frondoso, el que está mas lleno de vida. El abuelo al que todos llegan.

    Y al final del parque, justo bajo el lugar donde desde el manantial nacen las aguas, el último de los abuelos, el más mágico creo yo, ya que justo detrás de él, en la emergencia del manantial se erige ahora una capilla que estoy seguro en tiempos antiguos era usado como un lugar de oración hacía estos abuelos, tal como lo constatan aun los listones rojos que se cuelgan de su tronco. No solo estaba en un lugar de recreación, sino que estaba también en un sitio sagrado.

    La meditación

    Don Oscar Arredondo dijo alguna vez, que solo falta que desees estar en un sitio para poder estar en él y bajo esa premisa pedí a mis guías que me permitieran entonces ir a ese sitio sagrado para poder estar con los espíritus de los abuelos, respiré y entonces estaba frente a ese lugar y pedí permiso para poder entrar. Y nuevamente mi mente empezó a vagar, entre las expectativas de lo que imaginaba y lo que ocurría.

    Me imagine encontrar a esos enormes árboles hablando como los «Ents» del Señor de los Anillos, o como ancianos parados en medio del parque, mas nada de ello ocurrió. Entré y ahí estaban esos gigantes centenarios, mudos, siendo testigos de mi que entraba a su santuario. Y pensé que es lo que ellos dirían al respecto… no decían nada. Solo estaban.

    Me di cuenta entonces que eso es lo que ellos eran, mudos testigos de todo lo que ocurría ahí y pensé entonces en lo que significaban, estaban vivos, ellos estaban vivos, eran seres vivientes como lo era yo y todos los que pisábamos esa tierra y entonces una voz me dijo:

    Siéntelos

    Y sentí los árboles y entonces supe que lo que se ve con nuestros ojos no es lo que en realidad pasa, los árboles se movían, todo lo que ellos eran era solo vibración, moléculas, átomos y partículas vibrando que mostraban que esos gigantes no eran solo moles que estaban ahí puestas, sino que en verdad tenían una energía que vibraba y se manifestaba en campos enormes no solo a su alrededor sino también sobre el mío.

    La ley de vibración

    Recordé entonces la otra ley universal que dice

    Nada está inmóvil, todo vibra.

    Ellos también vibraban solo que mis ojos no lo podían ver, solo que mis ojos no podían percibir su vibración ni tampoco su energía, y volví a pensar en ellos como testigos mudos de historias que ahora ya no podemos ver, y entonces mi panorama cambió, el lugar estaba formado no solo por esto que resta del antes ahora parque, sino un lugar enorme con varios cientos de árboles como estos y otros tantos que ya no pudieron sobrevivir al paso de los años y de los hombres y entonces el parque estaba lleno de originarios que llegaban con el copal y las danzas, sacerdotes y mujeres sacerdotisas que sahumaban el camino hasta llegar a los abuelos, y elevaban sus oraciones y sus sacrificios. Y vi pasar varias etnias, varios sacerdotes, los vi orar en sus aflicciones y agradecer las bendiciones, mayormente sus rezos eran de agradecimiento de renovación.

    Y la imagen se borró y la voz nuevamente habló.

    Son testigos mudos de la historia, son la historia.

    Y los vi entonces como testigos, pero también como parte de la propia historia. Me llamaron la atención ante sus cuerpos enormes y entonces vi mi propio cuerpo y recordé un poema que hace unos días había escrito.

    Hay, Cicatrices
    Heridas de mi alma
    Marcas eternas.

    Juan Fco

    Los registros akáshicos

    Los árboles conocen la historia, son la historia como tu cuerpo.

    Y lo comprendí, estos gigantes, testigos mudos de la historia han vivido esas historias, de todos los que llegaron a ese espacio, y quise abrir los registros, mas ellos no lo permitieron, su vibración era tan intensa y yo no tenía el permiso, así que solo observé y pude ver la forma en la que sus troncos se elevaban sobre la tierra, como ellos giraban y como, del que ahora le llamaré el Chamán, su tronco se partía en dos dejando una especie de portal abierto entre su tronco.

    Y me invitó a entrar en él, en ese portal. Varias escenas se abrieron, me permitieron ver esas peregrinaciones, las persecuciones, y luego mas allá los espacios antiguos, aquellos donde los humanos ni siquiera existíamos sobre la faz de la tierra, o por lo menos no como nos conocemos ahora.

    Le pedí que me mostrara sobre esta historia, y me empezó a hablar sobre tiempos inmemoriales, sobre códigos e historias de eras pasadas, pero no pude concentrarme en ellos porque la voz nuevamente me habló y tajantemente dijo.

    La espiritualidad sin raíces es una espiritualidad vana, estás para aprender de ti.

    Las raices

    Y todo desapareció, nuevamente estaba yo ahí en medio del árbol, en medio del parque. Volteé a ver a los abuelos y ahí estaban formando un enorme triángulo enmarcados por un círculo y caminé hasta el anciano del centro y vi sus ramas y su follaje frondoso y de pronto la imagen cambio, y ya no era ese anciano sino era otro Ciprés que hace unos días habíamos visto y que ahora está muriendo, el Sabino en Zimapan.

    Aun esos gigantes pueden morir, me dije con tristeza y reflexioné sobre ello, sobre lo que hacía que uno estuviera vivo y el otro muriendo y el Enorme abuelo me señaló sus raíces. La tierra se hizo transparente y vi una red inmensa de raíces que emergían del árbol, de los árboles, y se internaban cada vez mas en la tierra.

    Así son ustedes también, la fortaleza viene no solo de lo que son sino de lo que los sostiene, lo que los alimenta, de donde provienen.

    Los árboles no estaban para mostrarme sus registros, estaban para recordarme mis raíces.

    Nuestras fortalezas y muchas de nuestras debilidades provienen de ese lugar.

    Mi árbol, mi herencia

    Los enormes abuelos, mostraban que una de las raíces era todo mi linaje paterno y agradecí por la vida que me dio, por lo que me regala y que se llama vida, y las raíces se mostraron mas y mas profundas, bifurcándose una tras otra en un inmenso mar de ellas, y apareció mi padre y le agradecí por mi existencia.

    Una enorme raíz giro entonces y vi a mi madre y a todo su linaje, y supe entonces sobre la magia, sobre la herencia de mis ancestros y agradecí la vida y la abundancia y los enormes abuelos sonrieron.

    Nada somos sin la raíces. Nada sostenemos sin ellas. Y también ellas necesitan ser nutridas y recordadas.

    Y el enorme Sabino de Zimapan se mostraba con sus ramas secas, cuida tus raíces, alimenta tus raíces.

    Me da pena

    Y el parque nuevamente tomó vida, y ahí estaban aquellos Totonacas y Toltecas en el parque, Sahumando el camino, rezando, haciendo ciencia y magia, uniendo a las dos en ese sitio, las raíces son aquello que nos permite vivir en esta vida, de ahí venimos, y de ahí son nuestro sustento. El árbol no se mantiene sin ello, no hay forma de que se pueda nutrir.

    El viento susurró y recordé lo que nuestro guía de viaje hace unos días dijo cuando le pregunté sobre la lengua indígena de aquellos lugares.

    Ya poca gente la habla, y los que la saben lo evitan, les da pena.

    Recordé cuantas veces ese comportamiento en lo general y en lo muy particular nos ha limitado, nos ha hecho que bloqueemos partes de nosotros porque nos dan pena, porque no les he dado valor sobre lo que en verdad mi herencia, mi historia y mi linaje tienen para darme.

    Me di cuenta de todas aquellas cosas que yo, y mis versiones mas pequeñas de mi mismo, han bloqueado en mi propia vida tan solo porque me da pena.

    El maestro dijo alguna vez:

    Pedid y se os dará, tocad y se os abrirá.

    Por sus frutos los conocereís

    Ahora se que gran parte de las veces las puertas no se han abierto porque yo soy el primero que no se considera digno de abrirlas, no se considera digno de poder pedir, y bajo muchas de esas ocasiones lo que viene como justificación es la pena. La pena ante aquello que no me considero digno y no me considero merecedor.

    Por sus frutos los conoceréis

    Dijo el maestro y ahora que lo estoy considerando, cuando dijo esto se refería a los frutos del árbol, lo que vemos en la gran copa de estos abuelos, pero para que las frutas, las flores que dan se puedan realizar, es necesario primero que las raíces sean fuertes, en lo que hay en la raíz es lo que dará el árbol, debemos entonces sanar las raíces, sanar nuestro pasado, honrarlo, comprenderlo y formar entonces nuestra propia historia.

    Respire y agradecí a los abuelos por todo lo que me han enseñado.

    Es tiempo

    Respiré y estaba de nuevo en medio del tronco del enorme abuelo y ahí a lo lejos con su cuerpo cubierto por su túnica estaba el maestro, una imagen discordante en medio de este sitio, debo de confesar que no esperaba que estuviera él aunque si lo deseaba, me miró se sonrió y me dijo:

    Ya es tiempo

    Era la voz que me había hablado durante todo el viaje. Quise saber que era tiempo de que, el solo sonrió y el reloj sonó. Era tiempo de regresar.

    Recapitulación

    Me parece que la enseñanza fue muy particular y que me hace reflexionar sobre muchas áreas de mi vida y hoy te la comparto a tí de igual forma te invito a que apoyes al Arbol del Sabino para que sea salvado en Zimapan Hidalgo y te dejo algunos links sobre los lugares mencionados al presionar sobre cada foto. Finalmente visita nuestra página y disfruta de nuestros libros.

  • Y solo estaba yo.

    Y solo estaba yo.

    Por Juan Fco.

    Me he propuesto realizar esto en forma periódica y compartir contigo mi estimado amigo que me lee lo que estas enseñanzas me han llevado a tener con dos objetivos, cada vez que escribo lo que me pasó en la meditación, se me queda mas claro sobre lo que se trata y me permite darme cuenta de cosas que no había percibido durante mi experiencia, y en segundo lugar, con la intención de que también a ti pueda sumarte en tu vida.

    Me parece que cada vez mis meditaciones son mas complicadas para poder entrar en ellas, en realidad debo de confesar que poder armarlas en este relato me llevó tres sesiones de meditación breve que al principio se me hicieron inconexas y hasta tontas, pero hoy al momento que las junto en este texto me doy cuenta que tenían una gran enseñanza, por lo menos así lo considero y así quiero compartirlo contigo.

    ¿Te parece si tu mismo lo juzgas y me lo compartes al final?

    Inicio de meditación

    Y entonces pedí ser guiado por el maestro adecuado, y solo llegaba a estar solo conmigo mismo, sin encontrar ni dislumbrar ninguna silueta reconocida, y entonces … Respiré.

    Y pedí que se me mostrara la luz y en la meditación todo se hizo luminoso, un gran camino blanco con luz iridiscente que brillaba sin lastimar los ojos, y pedí guía y solo estaba yo.

    Mi mente se revolvía intentando encontrar a «alguien» que me mostrara el camino, que me mostrara la dirección que hay que seguir mas todo aquello era en vano. No había nadie, solo Yo, en medio de una basta cantidad de luz.

    Decidí entonces que debía de limpiar mi campo y entonces hice una meditación con los arcángeles, que voy a grabar para ti, y luego salí de le meditación.

    Las siete luminarias y su enseñanza Hermética

    Y nuevamente lo intenté, pedí ser guiado y pedí ser llevado a mi espacio sagrado y apareció el lugar que me llama mucho la atención, las 7 luminarias, en Valle de Santiago, también te pongo el video sobre ello mas abajo. Y entonces, pedí la presencia de mi maestro que me guiara y entonces… solo Estaba Yo.

    Decidí ir por ahí y entender que estaba haciendo en ese lugar y entonces las cosas empezaron a tomar su panorama. Mi tamaño no era definido, parecía que tenía mi estatura normal, sin embargo, si lo quería podía ver esos enormes cráteres con tan solo levantar la vista y si era necesario podía entrar en ellos con mi tamaño normal y comprendí que entonces estaba en ese espacio sin estar. Me sitúe encima del cráter de Rincón de Parangeo, donde usualmente me gusta ir, y vi esa tierra blanca, y ese panorama que se antoja como la misma luna, y creo que fue algo muy significativo, porque la luna mi hermano, es la que controla la energía femenina, la que rige las mareas y por ende las emociones.

    Observaba esa tierra, sintiendo sus emociones y entonces, supe que estaba en tierra Sagrada, tierra elegida por los hombres como sagrada, pero elegida por el mismo Cosmos para ello, y entonces me elevé por los cielos para poder visualizar a todas las luminarias y su disposición como la Osa Mayor y supe que también estaba en el Cielo.

    Como es arriba es abajo.

    Krybalion

    No había prueba mas palpable de esa ley, manifiesta en forma terrestre, un recordatorio que todo lo que la espiritualidad debe de tener y dar necesariamente tiene que ser aterrizado en este mundo material de lo que Somos, sino es solo una idea mental, vana y superflua.

    Y el viento me tocó, como tantas veces lo ha hecho en ese espacio, y por fin puse atención a él, ahí estaba el viento, presente, hablando a través de sus murmullos y recordándome palpablemente que está presente. Me sitúe en medio del espacio, como tantas veces lo he hecho en esta vida y sentí su presencia mientras veía el cielo mas allá de las murallas de piedra que se levantan bordeando el enorme cráter, y vi el cielo y sentí el aire. Super que no solo las emociones estaban presentes, sino también mis pensamientos, esos que revolotean y dan vueltas en mi cabeza.

    Esos pensamientos que llegan y que así como el viento en mi mejilla me acarician, me despeinan, alborotan y luego… cesan.

    Los 4 elementos

    Y entonces mis pies se estremecieron, y mi vista bajo hacia la tierra, y me encontré el agua. Y mi mente me llevó a otro tiempo, un tiempo donde me elevaba y podía ver los cráteres de la zona y los vi a todos, todos llenos de agua, algunos de agua dulce, como los momentos mas felices de mi vida, y otros de ellos, llenos de agua salada, recordando de igual manera, nuestras lágrimas en los momentos mas tristes y desconsolados de la vida.

    La imagen ya era demasiado clara, el viento tocándome, el agua bajo mis pies, y bordeando todo la tierra, los cráteres, la propia estructura. Solo faltaba un elemento, el fuego.

    Fue cuanto la tierra se abrió, y desde el cielo cada una de los cráteres mostró el porque de su nombre, «luminarias».

    El fuego es lo que creó ese mismo espacio, la zona volcánica que dio origen a todo era lo que estaba bajo esa tierra, el Fuego que crea. Y entonces también entendí que el Fuego, la «luminaria» dio origen a la tierra, y era tierra se convirtió de una «luminaria» al agua, las ollas que también se conocen y todas, están unidad y protegidas por los Devás, los espíritus femeninos que las protegen y se comunican por el aíre convirtiéndose en uno.

    Y entonces lo supe, no solo estaba en el espejo de la Tierra, sino que estaba en la confluencia de los elementos que crean la vida, estaba en el centro de todos ellos, en la unión de todos y recordé entonces la imagen de la Cruz, ese símbolo mágico, que no sha acompañado desde hace milenios a la humanidad y que representa la unión de los 4 puntos y lo recordaba cuando el viento soplo nuevamente en mi rostro y la cruz metió un nuevo elemento porque en ese mismo lugar, también estaba Yo. El éter, o la presencia del humano que puede tomar su rol en esa constelación, pero… ¿Dónde me colocó? Y recordé al anciano maestro, guardian del lugar que con su sonrisa dijo…

    De los elementos al órden

    Solo necesitas pensar en el lugar y zas, hizó énfasis mientras chasqueaba los dedos, ti puedes estar donde tu quieras.

    ¿Cuál es mi lugar?

    Me dije, y entonces la vista del cráter cambio de forma, ya no solo era el cráter sino un Pentagrama.

    Recordé que el rol del pentagrama es el recordarnos nuestro Rol en el mundo. Somos esclavos de lo que los elementos dictan, es decir, nos dejamos llevar por nuestras emociones (agua), nuestras pasiones (fuego), lo material (tierra) o nuestros pensamientos (aire), cuando ello pasa, entonces el pentagrama toma la disposición hacia abajo, los elementos sobre el quinto, el sometimiento del hombre, o bien cuando el Hombre con su capacidad, tal vez divina, se coloca por encima de ellos y los puede gobernar. Ello me llevó a reflexionar sobre lo que está pasando en este preciso momento en mi vida.

    ¿Dónde me encuentro yo? ¿Son mis emociones las que me están gobernando? Es decir ¿Me están aplastando, me dominan, me agobian? O ¿Soy yo quien las puede visualizar, las puede aceptar y está sobre ellas? Y la realidad fue muy frustrante porque creo que estoy en el primer bloque. Luego llegue a reflexionar sobre mis pensamientos, ¿En realidad soy dueño de ellos o son ellos los que son dueños de mi? Y vi entonces que en la mayor parte de las ocasiones, mis pensamientos son los propios que me traicionan creando realidades alternas que me llevan a vivir en ellas con su carga de culpas e ilusiones o bien sus anhelos infundados, y todos son finalmente castillos en el aire.

    Y reflexione sobre el fuego, sobre la forma en la que controlo mis pasiones, mi hambre, mi enojo, mi alegría, mi deseo sexual, y me pregunté si ellos me dominaban o yo los controlaba y la respuesta siguió siendo la misma, ellos me controlan en la mayor parte.

    Me sentí entonces decepcionado, decepcionado de mi mismo y de aquello que se suponía debería de haber logrado en este momento de mi existencia.¿Acaso no he aprendido tanto ya? ¿Dónde queda entonces todo ese aprendizaje, toda esa enseñanza?

    Me sentí defraudado, me sentí triste, me sentí una farsa… respiré, el viento estaba ahí nuevamente acariciándome arriba de la cima del cráter y entonces, ahí estaba Él, parado a mi lado. El viento movía sus ropajes y su cabello. Sentí su presencia y lo ví. Como ya era usual en Él, no me miró, el solo miraba dentro del Cráter y entonces dijo.

    Estás vivo y sigues aprendiendo, al final mi hermano, todo simplemente es Energía

    Asi habló Jesus

    «Todo mi hermano es tan solo aprendizaje y creencia. Decisiones que hacen que se vayan moviendo por la vida desde un lado del péndulo hacía otro, transformando las cosas poco a poco y permitiéndo que la energía y con ello la vida se manifieste. Cada uno de los momentos y de sus elecciones están en el perfecto órden para poder llegar a un aprendizaje y una concreción.

    Cuando vienen a este plano de la existencia están aquí para lograr un aprendizaje propio y un aprendizaje del padre, y mi hermano, la única forma de poderlo hacer es través de pasar por todos y por cada uno de esas pruebas, y el hecho de darse cuenta de ellas es lo que hace que puedan trascender y llegar a su estado de iluminación. Ese es el camino del Avatar, es el camino del cristo, del Buda.

    No es así como también yo de lo dije, Aquel que me quiera seguir que abandone a su padre y a su madre y me siga. Jamás hablé sobre un camino físico, sino de una senda espiritual, y al igual que tu yo también transité por ella, por las decisiones y los conflictos que estás pasando y lo que muchos de tus hermanos están pasando.

    Eso es parte del aprendizaje de esta vida, de los retos de ella y de cada uno de ustedes corresponde la forma en la que quieran trascenderlos o no.

    Todo mi hermano es tan solo energía, todo es vibración que en forma permanente cambia, se transforma y genera nueva vibración. «

    Y el maestro me volteó a ver y sus ojos me inundaron, llenos de compasión, llenos de amor con esos que saben lo que pasa dentro de ti, que con solo una mirada te confortan y al verlos entendí lo que dicen los sabios sobre el hecho de Orar:

    Cuando pides, el padre ya sabe lo que necesitas.

    Mas aún así el me hablo y siguió enseñándo.

    «Todo son ciclos eternos de energía que se mueve, que cambia y se transforma. El amor que hace un tiempo te consumía, que te llevaba a sentir todo eso en su máximo esplendor tan solo se transforma y se puede convertir en el odio que hoy te arrastra. La felicidad se convierte en tristeza y el día – dijo señalando el cielo – se convierte en la noche – Y mientras lo decía, los astros discurrían cambiando la bóveda celeste -.

    Y luego mi hermano, todo ello vuelve a ser parte de esa energía cíclica, así es tu vida, así es tu existencia. Naces y mueres y entonces cuando ello ocurre vuelves a nacer a una nueva existencia. Ello te enseña mi hermano que nada es perene, porque todo es cambio, solo el padre es Eterno y aun así el mismo está cambiando mientras te experimentas. Todo son polos de una misma cadena, de un mismo estado, de una sola vibración, y cuando lo entiendes entonces tienes la respuesta ante aquello que estás viviendo.

    Todo mi hermano, puede ser transmutado en su polaridad, eso mi hermano es la alquimia, eso es la magia.»

    Y sonó la alarma

    El sonido electrónico de la alarma sonó anunciando que el tiempo se había terminado, el maestro lo supo y nuevamente me sonrió, luego regresó la luz y finalmente mis ojos se abrieron y ahora heme aquí.

    Mi estimado amigo, ahora se que todo lo que pase en nuestro mundo espiritual tiene relevancia cuando lo podemos vivir en nuestro mundo cotidiano, creo que es finalmente la tarea que tenemos para poder convertirnos en maestros de esta nueva era. Somos seres divinos viviendo enseñanzas humanas, y no por ello significa que no podamos tener vivencias divinas, todo es finalmente uno, solo que parece que en la mayor parte de las veces vivimos esas experiencias como separadas, cayendo en el error que muchos siglos hemos tenido cuando tenemos creencias religiosas que se quedan como creencias estériles al no aplicarlas en nuestra vida.

    Personalmente me gustó mucho como se me enseñó con esa zona mágica terrestre que son las luminarias. Y ahora, cuando finalmente termino este texto entiendo que cuando yo empecé la meditación y pedí mi maestro apropiado y estaba solo, en realidad no lo estaba, estaba conmigo mismo y con lo que Yo Soy, ¿Qué mejor compañía que tu propia sabiduría, no crees?

    Es tan solo mi opinión, me gustaría poder saber la tuya.

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    Valle de Santiago, el País de las 7 luminarias

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