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  • La Alquimia del Escorpión: Transformación Personal

    La Alquimia del Escorpión: Transformación Personal

    Qui vivens laedit morte medetur

    «Quien hiere estando vivo, cura cuando esta muerto».

    Hace unos días asistí a un seminario dictado por el Maestro Phileas de Montesexto y puso esta diapósitiva que me impactó y dejó pensando muchas cosas las cuales hoy quiero compartir contigo.

    A nivel histórico este escudo de Armas se le atribuye a Luigui Gonzaga que lejos de ser un alquimista, era un soldado.

    Uno de esos tantos mercenarios con ejército propio que se rentaba para proteger la ciudad y evidentemente sino lo rentaban ocasionaba disturbios a la propia ciudad.

    Apesar que este símbolo del escorpión alude a una amenaza tácita de la necesidad de los servicios de su portador, en realidad el símbolo per se, como todos los símbolos, inevitablemente nos lleva pensar en muchos mas significados, incluido su simbolismo alquímico.

    El escorpión alquímico

    Para los alquimistas, y los médicos del renacimiento, el escorpión era considerado, como muchos animales ponzoñosos, el portador del remedio del propio mal causaban.

    Un principio que hoy sabemos no eraerrado, con el paso de los siglos aprendimos que los faboterapicos, los conocidos como antidotos para el veneno de un animal ponzoñoso, provienen inicialmente del propio veneno del animal.

    Interesante pensar que lo que puede dañar, en un gesto irónico de la naturaleza, sirve para curar la propia enfermedad. Un principio que otro médico medieval y también alquimista Paracelso dijo estupéndamento como:

    Todo es veneno y nada es veneno, la dosis hace al veneno.

    Paracelso.

    ¿De que depende entonces que lo que vivo hería muerto cure?

    De un proceso inevitable que es la muerte.

    El alacrán debe morir para que su veneno sea usado para crear antídotos contra al mismo.

    Ese proceso de muerte y putrefacción es lo que en la gran Obra alquimista se llama «El nigredo«.

    En forma metafórica significa que nuestra personalidad, nuestros vicios, nuestras formas de pensar están llenadas de impurezas que necesitan ser perfeccionadas, necesitan ser limpiadas para poder manifestar la luz que tenemos dentro.

    Para los alquimistas, el proceso descomposición del cuerpo del escorpión era el paso indispensable antes de poder llegar a obtener la purificación del veneno que sería usado para dar vida.

    Más allá de la muerte física.

    A pesar de lo que pueda parecer, los alquimistas no aludían a este proceso como el hecho de morir en forma física, sino al proceso propio de irse desprendiendo de los vicios, las pasiones, las impurezas que me impiden lograr la gran obra.

    Pensemos un momento en aquellas pautas de pensamiento que han marcado mi vida y que me aferran a estar sufriendo, a estar experimentando constantemente el veneno de mi propia creación. Por ejemplo:

    ¿Cuántas veces me pongo en una situación de víctima para eludir mi responsabilidad?

    ¿Cuantas veces justifico mis acciones y mis omisiones para no ser responsable de las cosas que me tocan?

    ¿Cuantas veces desde mi sentimiento de no merecimiento me cierro a los regalos que la vida me tiene?

    Desde la infancia a la edad adulta

    Desde muy temprano encontramos o hemos entendido que esas respuestas fueron las adecuadas o necesarias para sobrevivir en nuestro mundo.

    Fue la respuesta adecuada ante una situación que vivimos y la hemos repetido tantas y tantas veces, que la hemos hecho parte de nuestro inconsciente.

    Nuestras neuronas han estado desarrollando redes de comunicación para dar esa respuesta, y las hemos usando tantas ocasiones para justificar o validar nuestra vida, que ahora ya no es necesario que pensemos mucho la respuesta a dar cuando nos afrontamos a ser responsables de algo que hicimos, o cuando olvidamos hacer algo o lo hicimos mal.

    Ya no necesito pensar las respuestas. En automático mi subconciente la evoca y pareciera entonces que mi vida está destinada a ser una víctima, a ser quien se justifique toda la vida o a no merecer.

    La realidad está lejos de ello. Yo solo soy aquel que se pone en el papel de la víctima, o del que justifica, etc. Ya no necesito pensarlo ya lo acepté como tal.

    Hasta que.. Hasta que no sea capaz de detener ese pensamiento automático y de crear una nueva forma de contestar a las acciones, hasta entonces seguiré repitiendo esos patrones y parecerá que mi vida tiene un único destino.

    ¿Ahora entiendes lo que decía Jung sobre que?:

    Hasta que no hagas consciente lo inconsciente dirigirá tu vida y lo llamarás destino.

    C.Jung

    La muerte del escorpión.

    Esto es lo que llamaban muerte los alquimistas. El darse cuenta de esos patrones o «vicios» y con ello hacer algo por empezar a frenarlos y cambiarlos.

    Podrías preguntar a este momento;

    ¿Qué es aquello que nos puede hacer cambiar esos patrones?

    La respuesta la he encontrado con otro hombre de sabiduría y maestro de Tradición «Carlos Castañeda» a través de las palabras que pone en el anciano Don Juan Matus, la respuesta es:

    «Estar al acecho.»

    Darse cuenta.

    Podría parecer que Don Juan Matus enseñaba magía o hechiceria, y ¿Por qué no pensar que la magia y la hechicería caen mucho en el terreno de la psicología y el desarrollo humano?

    No podemos cambiar aquello que no nos hemos dado cuenta que necesita ser cambiado.

    Necesitamos estar presentes en nuestra propia vida y darnos cuenta de nuestras respuestas, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y ahí veremos los patrones, los habremos acechado.

    Al momento de ver los patrones podremos empezar elegir actuar o tomar decisiones de otra manera.

    Cuando empecemos a hacerlo y luego lo hagamos en forma automática, entonces, crearemos nuevas redes neuronales y habremos cambiado nuestro «destino».

    Habrás llegado a este momento y puedes preguntarte como ¿Cómo se relaciona el darse cuenta de las respuestas que damos ante los eventos de nuestras vidas con la metáfora del escorpión?

    Sencillo, los alquimistas se referían a eso cuando hablaban del escorpión.

    El escorpión representa esos patrones que en algún momento nos sirvieron, pero ahora, repetirlos y seguirlos sin siquiera cuestionarnos nos ocasionan dolor y sufrimiento en nuestra vida.

    Qui vivens laedit

    Usualmente estos patrones de pensamiento o de vida nos hacen sentir incompletos o infelices, no por nada les decimos que son «nuestro destino» casi siempre cargados con un tono de dolor o peor aun de resignación.

    Seguimos sufriendo, o quejándonos por ello y hasta que ellos no mueran, se cambien y se transmuten, entonces no podremos ser felices.

    Es a lo que los alquistas mencionaban con el alacrán.

    El que vivo hace daño.

    Sin embargo, no todo es lo que parece

    La dualidad

    Dice uno de los principios del Kybalion que :

    Todo es dual, todo tiene dos opuestos. Los opuestos son iguales en naturaleza solo difieren de grado.

    Si alguno de estos vicios que te he puesto de ejemplo hacen daño en tu vida, ten en cuenta que ellos mismos son el impulso que puede hacerte cambiar. Gracias a ellos tienes la posibilidad de crear una nueva vida.

    Morte medetur

    Y es entonces cuando la luz se muestra, cuando la gran obra puede ser completada, porque precisamente ahí, en esa parte que ocasiona dolor, se encuentra la posibilidad de encontrar la luz más grande para la propia vida.

    Son los retos a los que nos enfrentamos, las serpientes, el adversario para los judeo-cristianos que están no para llevarnos al infierno y arrastrarnos en los 9 cículos infernales de Dante, sino para que en ellos encontremos la luz.

    La cura perfecta se encuentra escondida en la propia enfermedad.

    El amor y el odio son la misma fuerza, solo que se encuentran en los puntos opuestos de la misma escala. Mucho amor será mucho odio, pero donde hay odio también existe amor.

    Esa es la clave que los alquimistas daban para construir la piedra filosofal. El cuerpo que muere es la muerte del ego en sus manifestaciones de dolor, sufrimiento, minusvalía, etc, debe de morir, ser purificado en el atanor del propio ser para que a través de la fuerza de la transmutación pueda dar origen a una nueva vida.

    Nueva vida en vida

    Y ahora quiero que te refieras a tu propia existencia.

    Estoy seguro que al igual que yo has enfrentado en algún momento una de estas pruebas. Has sentido el veneno del escorpión que te hacía doler y retorcerte y has aprendido y crecido en una nueva persona.

    Aquella ves que has aprendido que mereces de que te amen, te respeten, a poner límites, a ser benévolo contigo mismo, no lo se, tu tienes mucho en tu historia para compartir.

    Y solo por un momento ponte a pensar que sin esas pruebas que te llevaron a tomar esa decisión, hoy no serías lo que eres.

    ¿Has pensado en ello?

    Y si has llegado hasta este momento, te invito a que por favor ahora te tomes un momento para agradecer por ese aprendizaje.

    Agradecer pone en perspectiva las cosas, ¿Lo sabías? Hace que la experiencia se dimensione y libere la luz.

    Si es asi, por favor agradece tu experiencia y a ese veneno que hoy te ha hecho ser quien eres.

    No me queda mas que pensar y estar curioso sobre cual ha sido tu experiencia y sobre todo;

    ¿Cómo podrías aplicar esto a tu vida?

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  • Agradecer el camino: Reflexiones sobre la vida

    Agradecer el camino: Reflexiones sobre la vida

    Fr.C. Juan Fco

    La vida es un campo de aprendizaje interminable y solo es necesario que tomemos un poco de tiempo para escuchar los mensajes que tiene para compartirnos.

    Estos días han sido de esos momentos donde los aprendizajes se muestran tácitos y me gustaría compartir algunos contigo.

    Quiero iniciar preguntándote

    ¿Qué puedes ver en esta imagen?

    Permítete entrar por un solo momento en este pequeño juego psicológico.

    ¿Qué representa esa imagen para ti?

    El día de ayer, haciendo una pequeña representación con unos amigos, – que digo amigos,hermanos-, apareció frente a mi un camino similar al de la imagen y además de deslubrarme por el paisaje algo de lo que mas me llamó la atención, eran las piedras que en esos pequeños cúmulos se encuentran franqueando el camino.

    De inmediado recordé a esos cúmulos de piedras que señalan los caminos incas y que sirven como marcajes del camino de peregrinación hacia los grandes Apús de las montañas.

    La primera vez que vi esas pilas de piedras fue los valles de Bolivia.

    Me impresionaron por lo que señalaban, eran los signos que mostraban el camino hacia las montañas que los antiguos Incas identificaban como deidades.

    Mas en esa ocasión yo sabía que esas piedras no simbolizaban el camino hacía ningun Apu. Te voy a contar porque.

    Unos minutos previos a la representación, cada uno de los que estabamos reunidos, habiamos andado ese camino y habiamos dejado cada uno una de esas piedras en el mismo punto.

    La piedra que se sumaba a la del anterior amigo ahora formaba un pequeño cúmulo. La razón para depositarlas era sencilla.

    Cada piedra dejada por cada uno era muestra de algo que, los que ya habíamos recorrido ese tramo del sendero habiamos dejado ahí.

    La intención final de ese acto era dejarle una señal al nuevo amigo quien se incorporaba por primera vez a ese juego. En unos minutos él entraría por primera vez a jugar esta representación y entraría por ese sendero y encontraría nuestras piedras.

    Un símbolo de los que ya habíamos recorrido el camino y a su vez una señal para el nuevo que le indicara al nuevo que el sendero que tomaba era correcto.

    Desde el juego a la vida

    Mi amigo neófito en este juego entró, el no nos podía ver, pero nosotros si lo podiamos ver a él.

    El juego era simple, el tenia que recorrer el camino por distintos senderos y cada vez que encontrara un cumulo de piedras el sabía que iba por el buen camino y tenía que resolver un acertijo en cada sitio donde estaba el cúmulo de rocas. Si lo lograba, sacaba de su bolsillo una piedra y la depositaba en el mismo el mismo lugar de las otras y el seguía su caminar.

    Un símbolo que había superado una prueba y de que había dejado un peso.

    Al verlo en su tránsito comprendí que mi propia vida ha sido así, tan sencilla como ese juego.

    Los caminos de la vida no son como yo pensaba

    Nuestra vida mi querido hermano, es en realidad un camino a lo largo del cual hemos atravesado muchas pruebas.

    Pruebas que nos han enfrentado con situaciones que nos causan dolor, sufrimiento, dilemas y que una vez que las hemos superado, renacemos y somos alguien diferente.

    Todo renacimiento mi hermano, significa necesariamente que algo viejo tuvo que morir, sino es así

    ¿De qué otra forma podría renacer?

    Cada vez que lo hacemos, cuando dejamos detrás el dolor por una situación amorosa que nos daña, cuando dejamos el sufrimiento por algo que no podemos lograr o conseguir, cuando superamos el dilema de que hacer en nuestra vida, nos despojamos de ese peso, lo soltamos y podemos seguir avanzando.

    Metafóricamente, emocionalmente y porque no hasta físicamente dejamos detrás esa carga, esa pequeña o gran piedra, que dificulta mi caminar y ahora, sin ese peso puedo seguir adelante.

    Somos una gran familia

    Darme cuenta del «pequeño-gran» significado de la piedra me hizo reflexionar lo simbólica es la vida. Siempre y cuando estemos dispuestos a prestar atención.

    Eso fue algo que me voló la cabeza, pero este juego aun tenía cosas que enseñarme.

    EL amigo que recién había ingresado al juego había depositado su piedra en el montón de piedras que antes cada uno de los que habia entrado al juego había depositado ahi.

    Para ese momento entendí que este juego de vida, está lleno de símbolismo. Entonces intenta imaginar:

    ¿Qué simboliza que los otros hayamos dejado antes las piedras?

    Que mi querido hermano, es sencillo.

    Que el camino que recorremos ya ha sido recorrido antes por otros, y que esas pequeñas piedras en sendero, son aquellas que otros dejaron atrás como muestra de que se pueden superar los obstáculos y a la vez que las han dejado para que yo superé los míos.

    Esa simple idea me llevó a recordar a mis padres.

    Las veces infinitas que me dijeron:

    «Cuidado no es por ahí la decisión que vas a tomar.»

    Y recordé a mis maestros que decían:

    «¿Estás seguro?» Yo he aprendido esto.»

    Seguí visualizando una cadena infinita de maestros, algunos que conozco y otros que no conozco que a lo largo de mi vida mas se que están ahi y que me han dado consejos, me han mostrado el camino y me han llevado de la mano física y metafóricamente en mi peregrinar.

    Me di cuenta mi hermano, que así siempre ha sido mi vida y seguramente la tuya.

    Siempre he estado acompañado y guiado por otros que ya han recorrido el sendero.

    Darme cuenta de esa idea me llevó a simplemente decir decir;

    Gracias, porque gracias a tu caminar yo puedo hacer el mio.

    Gracias, porque gracias a tu caminar yo puedo hacer el mío.

    Me di cuenta que en verdad tengo tanto que agradecer, empezando a mis padres y a todos mis ancestros por todo aquello que me han enseñado, por todo aquello en lo que me han acompañado.

    Nunca estamos solos mi hermano siempre estamos acompañados, solo que muchas veces… Yo no pude ver que caminaron a mi lado.

    Esto lo ejemplifica bien la teoría sistémica se dice que «es bueno de aceptar la vida tal como llega a nosotros de nuestros padres y nuestros ancestros por un hecho simple y sencillo, porque ellos nos han permitido tener el regalo infinito de la vida.»

    Podemos escoger no aceptar el regalo, solo que el precio a pagar por ello es no aceptar la vida, no disfrutar de la vida.

    Parece tonto mi hermano, mas es real. Por un solo momento ponte a reflexionar si no aceptar de ellos el regalo mas grande que tienen para cada uno de nosotros, sin ellos:

    no podríamos existir en este plano.

    Muchas veces vemos la historia de donde venimos, y nos enfocamos en aquellas cosas negativas, en aquellas carencia que hemos recibido y olvidamos todo lo que si nos han dado, empezando por el pequeño e insignificante regalo que se llama VIDA.

    Eso mi hermano en sistémica se llama «tomar la vida al precio que a mis padres y a mis ancestros les costó.»

    Cuando me interiorice en lo que percibía con ese simple hecho de dejar una piedra donde estaban otras, agradecí a todas y cada una de las piedras que señalan mi camino porque han sido puestas ahí por todos los que han recorrido mi camino, mis maestros y mis ancestros y lo han hecho para mi y para los miembros de mi clan.

    El camino sigue

    Mi amigo, ese del que te empecé hablando, siguió recorriendo el sendero y llegó a otro montón de piedras y depositó su piedra junto a la mía, cuando el se lavantó luedo de depositar su contribución llegó a mi la imagen de mis hijos y todos aquellos que por algún momento han aprendido de mi.

    Me di cuenta que el camino sigue mi hermano. Me acordé que antes de que ese amigo hubiera llegado a ese punto, YO también había depositado una piedra antes ahí como muestra de ese renacimiento y lo hice conciente de mi intención era dejar ahí para que mi amigo que viene detrás la pueda ver.

    Pensé entonces en todas las cosas que he hecho con la intención de que mis hijos aprendan.

    Cada una de las acciones que con amor he hecho para el mejor beneficio de ellos y todas aquellas cosas en las que yo me he equivocado para que ellos pueden aprender de mi.

    Supe entonces, que hay otros que vienen despues de mi que aprenderán de aquello que tengo que aportar.

    Levantando mi vista y pude ver la lista interminable de seres que me han precedido mostrándo el camino y vi detrás de mi y había otros tantos que seguramente aprenderán de mi.

    El camino sigue, la vida sigue y enseña.

    Estamos en un ciclo eterno de aprendizaje. Somos el maestro y somos el alumno, somos el padre y el hijo, somos el camino y el caminante.

    Recordé las palabras de Antonio Machado:

    Caminante no hay camino,

    se hace camino al andar.

    Antonio Machado

    ¿Que estás dejando mi hermano?

    Eso vi yo con un simple juego.

    Hoy me gustaría preguntarte mi hermano,

    ¿Qué es el camino que estás recorriendo?

    Y sobre todo invitarte a que por hagas una pausa en tu caminar y piensa en todos aquellos que vinieron detrás de tu y si nace de tiagradece a todos los que han recorrido antes que tu el camino de tu vida:

    ¿Qué es aquello que tienes por agradecer?

    Y sobre todo intenta voltear a verlos y decirles:

    Tomo la vida al precio que te costo, ya que gracia a ello hoy estoy aquí.

    Mas aun mi hermano, te invito a reflexionar:

    ¿Cuáles son las piedras que estás dejando en el camino?

    Porque estoy seguro mi hermano que detrás de ti, vienen mas para recorrerlo.

    Recuerda mi hermano.

    Caminante no hay camino,

    se hace camino al andar.

    Antonio Machado