Guerra Interna y Su Impacto en Nuestra Vida Diaria

¿Qué sentirías si te dijera que estás en una guerra interna?

Estoy seguro que escuchar esa frase te lleva a preguntar ¿Qué significa?

La Guerra interna puede definirse como el momento donde nuestros conceptos sobre lo que somos o estamos haciendo en nuestra vida se trastocan y nos cuestionan sobre; el qué, para qué y cómo estamos viviendo nuestra vida.

UNA HISTORIA CONTADA

Hace unos años en el libro «La ultima puerta» escribí sobre un personaje llamado Alucar alguien quien consideré mi maestro durante mucho tiempo.

Sobre su existencia y su relevancia hoy entiendo que el es una manifestación de la «supra-conciencia». La supra conciencia es esa parte sabia que vive en mi y en cada uno, la parte que nos une con el conocimiento divino que todo lo abarca.

Alucar enseñó muchas cosas y entre ellas decía que lo que el mundo estaba por vivir con el coronavirus lo iba a llevar a una guerra. En ese momento el concepto de guerra la entendí en el sentido literal y externo, es decir, como un conflicto bélico que el mundo podría tener a raíz de los cambios que estaba generando ese enorme «Egregor o ente de miedo e incertidumbre» llamado Coronavirus.

Hasta ese momento todo lo que decía era muy claro, muy palpable ya que todo lo podía corroborar con mis ojos pues ahí estaban los pacientes, ahí estaban los muertos y las manifestaciones en el mundo.

Sin embargo, con el paso de los meses entendí que Alucar estaba enseñándome la ley del universo de correspondencia aquella que habla sobre que:

Como es arriba es abajo y como es dentro es fuera.

Pronto me di cuenta lo que significaba «La Guerra» cuando empecé a tener conflictos personales con mis hijos.

El no hablaba solo sobre la guerra afuera entre las personas ni entre los países sino sobre la guerra que cada uno de nosotros tiene dentro de si. Una guerra sutil y difícil de entender porque no se puede ver solo se puede sentir dentro de cada persona.

Ese conflicto fue el inicio de mi guerra interna. Los que son papás y pueden leer esto sabrán lo difícil y doloroso que es esto, y para aquellos que no lo son, permítanme clarificarlo hablando sobre los distintos tipos de amor.

Las manifestaciones del amor

Dicen los expertos que en este plano de existencia experimentamos tres manifestaciones del amor.

EROS, amor pasional

El amor de Eros, el amor pasional. Es el fuego que nos consume cada vez que nos enamoramos y caemos en los brazos de cupido.

Es el amor que nos arrastra, que nos inunda y en algunas ocasiones como en la historia de Romeo y Julieta o en el callejón del beso en Guanajuato lleva a dar la vida en post de un amante. Eros inspira ese amor que nos condena a ser testigos mudos y perenes de un amor en espera eterna como la historia del Iztlazihuatl y Popocatepetl.

AGAPE, amor divino

Agape como lo decían los primeros cristianos es el amor incondicional, el amor humano cuando se contacta con su propia divinidad, el contacto con esa parte mas sublime que tiene el alma humana en esta encarnación. Agape es el amor que vivieron santos como Santa Teresa, el Padre Pio y San Francisco de Asís. Un amor que consume que llega al éxatis.

FILIOS, amor filial.

El amor de Filios. El amor humano que podría parecerse al mas incondicional. El amor de los padres por los hijos, el amor que trasciende mas allá del instinto humano dormido en nosotros y lleva a considerar no solo los impulsos animales que duermen en nosotros sino que trascienden y que llevan a actos de amor desinteresados.

A excepción de Agape, Eros y Filios son amores condicionados en mayor o menor grado. Te amo porque me amas, te amo porque me das, te amo por como me haces sentir.

Esa es la guerra interna

En mi caso Filios se lastimó, la relación con mis hijos se fracturó y ello ocasionó un profundo.

Esa querido amigo me llevó a la guerra interna. Un conflicto interno dentro de mi que cuestionó todas las estructuras que hasta ese momento yo consideraba como reales, mi mundo completo cambió, la dinámica familiar, las cuestiones legales, etc. Al final de cuentas cuando pude entender que estaba viviendo encontré que el verdadero conflicto venia entre lo que considero que es amor y el rechazo.

Al enfrentarme a su rechazo, y con ello enfrentar mis miedos y sus orígenes sobre el rechazo, todas las estructuras de pensamiento cambiaron, mis pensamientos formaron una tormenta con mis emociones y evidentemente mi cuerpo siguió a esos cambios.

Es poco relevante mi historia, lo importante es lo que te quiero transmitir es un ejemplo sobre lo que es la guerra interna.

La guerra interna es aquello que ocurre en nuestro interior cuando nuestras estructuras, pensamientos y sentimientos se confrontan.

Evidentemente en la guerra siempre hay ganadores y perdedores, solo que en este caso el que gana eres tu y también quien pierde también eres tu mismo.

¿Qué está pasando en ti?

Ya hablé sobre mi, ahora pregúntate si está ocurriendo un conflicto en este momento en tu vida, y si es así, ¿Qué es lo que te está llevando a que lo estés viviendo?

Todos los días tenemos retos, todos los días nos vamos deconstruyendo para volvernos a construir, la vida nos invita a ello, es esa la razón por la que dicen que;

En el universo lo único constante es el cambio

Día a día tenemos pequeñas guerras, en ocasiones son retos sutiles, como por ejemplo lo que eliges hacer con una persona que te encuentras con ella en la calle el día de hoy.

a) ¿Le dirás algo positivo sobre la forma en la que se siente?

b) ¿Le dirás que es una tonta por lo que siente?

c) ¿No harás nada, solamente la escucharás o bien la ignorarás?

Este ejemplo es algo vano y de poca importancia pero habla mucho sobre lo que tu eres y como puedes afectar la vida de otras persona. Recuerda que somos seres relacionados y con ello siempre interactuamos unos con otros y nuestros campos energéticos, nuestras interacciones influyen en los de las demás personas.

Existen otras ocasiones como la que te puse de mi ejemplo, donde los cuestionamientos son mas intensos y mueven nuestras estructuras por ejemplo, un divorcio, una muerte, una pérdida de empleo, un desastre natural, etc.

En esas ocasiones es donde nos cuestionamos, donde nos replanteamos la forma en la que llevamos nuestra vida y desde ahí podemos encontrar una forma de elevarnos o bien de hundirnos en depresión y caos.

Un caso de cáncer y muerte

Te planteo ahora la historia de un paciente que recientemente tuve. Un médico que afrontaba un cáncer de sangre, un linfoma con múltiples complicaciones y en una etapa de decadencia y muerte. Lo atendí y creo que fue un paciente con un dolor físico intenso, tal vez el mayor que me ha tocado ver a pesar de haber tratado a múltiples pacientes con cáncer. A pesar de los múltiples analgésicos para el dolor este no se controlaba, sino que al contrario seguía subiendo a pesar de seguir el tratamiento acorde con la escala del dolor.

En un momento me detuve a verlo y ver que estaba pasando mas allá del cuerpo físico y lo que me di cuenta es que el miedo hablaba a través del dolor y ese miedo era en verdad lo que estaba ocasionando el dolor y el proceso tan angustioso de muerte para él y sus familiares.

Todo se relaciona contigo

Te comparto que he aprendido que todo aquello que me ha tocado ver se relaciona de alguna forma conmigo mismo si soy capaz de visualizarlo. La energía no se equivoca dicen algunos y en este caso lo que estaba observando con el paciente también tenía una enseñanza para mi.

En un pequeño instante que pude separarme y observar la situación, entendí que ahí en esa enfermedad el doctor estaba librando su propia guerra interna, no conocía yo a los dos adversarios, solo aquel que estaba ganando la batalla aun en esos momentos y se llamaba miedo.

El entendió que su enfermedad desde el afrontamiento y lo llevo a un proceso de demandas ante el sistema de salud por una pensión que no le correspondía, a desgastar sus fuerzas y el dinero en esos procesos legales dejando de lado el poderse centrar en su recuperación, y ahora, en esos momentos lo cegaba a no poder ver la gravedad de su enfermedad, y a comportarse grosero e impertinente con sus compañeros que lo atendíamos bajo una sola premisa, a él le dolía.

La enseñanza completa para él no la pude conocer ya que «no estaba en sus zapatos», solo cada uno de nosotros puede entender el aprendizaje de nuestras experiencias, mas me queda claro que lo necesario era aceptación, perdón y de alivio del miedo que se representaba en esa enfermedad.

Esa misma noche reflexioné en que si yo estaba ahí presente, es porque yo también tenía algo que aprender con su experiencia. La enseñanza para mi fue recordarme que nada es lo que parece.

Lo que se manifestaba como agresión era en realidad un profundo miedo que debía de ser visto, aceptado y entendido por mi.

Y regresemos a ese hombre;

¿Puedes imaginar la guerra interna que él estaba viviendo?

Ya te he puesto dos ejemplos sobre lo que es la guerra interna, dos ejemplos que puedes imaginar, sin embargo, el tema de mayor importancia es;

¿Cuál es la guerra interna que estás viendo en ti?

Ya que te aseguro mi amable lector que también tu estás viviendo una guerra interna.

Es un regalo de los humanos

Una pregunta que me hago necesariamente luego de reflexionar sobre estos ejemplos que te pongo es;

¿Para qué tener esa guerra interna? En realidad, ¿Tiene algún propósito?

Te aseguro que si.

Suena atractivo pensar que la vida debería de ser un estado de felicidad continua y perene.

¿No es acaso eso lo que las redes sociales muestran todos los días?

Ponte a analizar las publicaciones en las redes sociales, en su mayoría muestran momentos felices, momentos de éxito y de triunfo.

¿Acaso las publicaciones de los famosos publicaciones no nos invitan a desear su vida de éxito, de disfrute y de placeres?

Creo que la vida debe de ser vivida y disfrutada en toda su gama aunque recordando que también es una prueba, un reto continuo que nos enfrenta a muchos dolores.

Muchos de los que promueven páginas de bienestar quieren destruir el concepto de que vivimos en un mundo de sufrimiento, y concuerdo parcialmente con ellos.

Estamos en esta vida para algo mas que sufrir y también se que estamos en esta vida para aprender y en ocasiones, el mejor maestro es el dolor.

Si hablamos sobre una guerra interna es indispensable que hablemos sobre un concepto implicado y es, el dolor.

Sufrimiento Vs dolor

¿Sabes que el dolor es una condición inherente al ser humano, y que lo compartimos con los animales?

El dolor es algo que compartimos con los animales, los seres sintientes y lamentablemente te guste o no, lo vas a estar experimentando una y otra vez a lo largo de tu vida.

En ocasiones el dolor es tan fácil de entender como cuando te pegas en el dedo del pie y lloras, en otras, tan sutil como un atardecer donde recuerdas aquella persona que ya no está.

Es por ello que considero que los que hablan sobre que estamos aquí solo para ser felices se equivocan;

Estamos aquí para ser felices y… para experimentar dolor.

Algo esperanzador es que sentir dolor no significa que estemos en este mundo para sufrir.

El sufrimiento es la respuesta de nuestra mente ante esa circunstancia que ocasiona dolor. Es el involucro de nuestras emociones y la reacción que ante ese estímulo de dolor tenemos.

Cada vez que asociamos aquello que nos ocasiona dolor con una respuesta es entonces cuando sufrimos.

Permíteme ejemplificarlo. Imagina que se murió tu gato. Ese hecho ocasiona dolor en ti, finalmente perdiste algo que en realidad querías.

Ese dolor emocional hace que te sientas triste y esa tristeza que te lleva a estar metido en tu cuarto, a no comer, a estar pensando una y otra vez.

Eso mi amigo se llama sufrimiento.

Lamentablemente el sufrimiento es algo que experimentamos una y otra vez en nuestra vida.

¿Necesitamos sufrir?

Creo que muy a mi pesar la respuesta es si. Es importante que suframos, si es que con ello podemos aprender.

¿Cuánto tiempo tendremos el sufrimiento?

Depende mucho de ti. Por eso parece curioso decir; Pare de sufrir, parece una tontería mas es muy real.

Nosotros podemos parar el sufrimiento, solo que para ello debemos de poder entenderlo. Atrévete a ver mas allá del sufrimiento.

El sufrimiento y el dolor pueden ser grandes aliados cuando logramos trascender mas allá de lo que parece, y eso se convierte en un aliciente de crecimiento en nuestra vida. Al final, el dolor y el sufrimiento cuando podemos trascenderlo, se convierten en regalos.

Te preguntarás;

¿Cómo demonios la guerra interna que me lleva al dolor puede ser un regalo?

Primero debo de decir que en primer lugar aun no logro salir de mi propia guerra interna, por lo que no puedo darte una respuesta contundente, pero Buda si lo logro, logró transformar ese sufrimiento y llegó a la iluminación.

Buda nos enseñó que el sufrimiento, los venenos del alma, se pueden ir diluyendo, podemos irlos soltando y que cuando lo hacemos nos empezamos a iluminar, nos empezamos a acercar a nuestra esencia divina.

En el camino que he transitado he aprendido que estamos llamados para vivir esa guerra interna, porque nos acerca al llamado de nuestra alma. Hablemos sobre ese llamado del alma.

El llamado del alma

¿Cuál es ese llamado? -Podrás preguntarte-

El llamado del alma es recordar que somos uno con Dios, nuestra esencia o nuestra alma si así lo quieres desea regresar a Dios y para hacerlo debemos de ir quitando poco a poco los «velos de la ilusión«.

Los «velos de la ilusión» son una metáfora para recordar que las cosas que percibimos en realidad no son como las percibimos, nada es lo que parece.

En programación neurolingüistica existe otro aforismo acerca de ello que dice:

Todo tiene una intención positiva.

Aun aquello que parece ser negativo para nosotros.

Los velos se refieren a que nos quedamos con lo superficial, con lo que nos muestran nuestros sentidos sin poder ver mas allá de lo que parece. Por ejemplo, el caso del médico que comenté, el velo que yo percibí era de un hombre enojado y grosero, cuando en verdad abajo de ello existía un hombre asustado que estaba pidiendo empatía y compasión.

Los velos de la ilusión nos envuelven y nos van atrapando como el ejemplo del gato donde el sufrimiento por la ausencia del gato me lleva a un estado de depresión y ello me lleva a sumergirme en un estado grave. Sin embargo;

¿Qué pasaría si por un solo momento pensara que mi tristeza en verdad no tiene que ver porque ya no está mi gato sino en realidad es porque yo mismo me siento solo en esta vida?

Tal vez si puedo ir levantando ese velo y entiendo que no es tanto la ausencia del gato lo que me duele sino mi sentirme solo y en base a ello me lleve a tomar acciones para buscar compañía o terapia.

Esa guerra interna, ese llamado, es una manifestación de nuestra alma para podernos levantar del fango, para poder ir trascendiendo poco a poco lo que tenemos que ir dejando atrás, es nuestra oportunidad de crecer.

¿Qué nos jugamos en esa guerra interna?

Al igual que en todas las guerras lo que puede convertirse en una victoria también se puede convertir en una derrota total.

Por ejemplo en mi caso, el dolor por mi sufrimiento en la pérdida de mis hijos, si trabajo el desapego y mi sentimiento de rechazo se puede convertir en libertad para ellos en sus elecciones y para mi en mi vivir, este es un extraordinario momento para poder vivir el verdadero amor incondicional del padre que ama sin esperar recibir nada de los hijo y no el amor de aquel que ama a sus hijos si ellos hacen lo que yo quiero que hagan, o por si me aman.

Pero también existe una derrota si me quedo en ello, la incapacidad de poder ver mi propio rechazo y quedarme sumergido en resentimientos, en dolor y un sentimiento de vacío.

En otro ejemplo, el del caso del doctor; si se acepta el miedo a la muerte, o bien su rechazo a la vida, tal vez pueda vivir su enfermedad y ¿por qué no? Vivir en forma honorable su muerte, irónicamente si eso lo puede hacer, en realidad aun en proceso de muerte estaría honrando la vida.

La guerra en realidad es parte de la escuela de la vida

La vida mi querido amigo es una escuela de aprendizaje, tal como también se expresó una y otra vez en el libro de «la ultima puerta el amor» y estamos llamados a graduarnos necesariamente de ella. Podemos hacerlo en un breve espacio de tiempo, o través de estar repitiendo varias veces el mismo ciclo.

Esto quiere decir que si estás en una «guerra interna» y no eres capaz de poder entender el aprendizaje que esta trae para ti, entonces repetirás la historia una y otra vez hasta que lo hayas aprendido.

Recuerda cuantas personas que conoces, o tu mismo, repiten varias veces el mismo error, en la elección del mismo tipo de parejas, en la misma forma de reaccionar que tanto dolor te ha causado ¿Cuál es la razón para repetirlo si sabes que te hace daño? Simplemente porque no has aprendido la enseñanza que hay bajo esa forma, te has quedado solo en la superficie, en la guerra.

La pregunta para ti es:

¿Cuánto tiempo pretendes quedarte en esa situación?

Muchas personas aprenden con la primer experiencia, otras la repiten a lo largo de toda la vida, otras más, lo tenemos que aprender a lo largo de varias vidas.

En conclusión

El universo tiene leyes. El necio va contra ellas, el sabio las usa en su beneficio

Se que tu como yo estás o has estado en una guerra interna. Te invito a que hoy puedas preguntarte en verdad;

¿Qué es en verdad lo que me duele o que es lo que puedo aprender de esto que estoy viviendo?

Al momento de que lo identificas entonces tienes una elección, la elección de poder cambiar o de permanecer en el mismo ritmo de vida y al momento de cuestionarnos podemos buscar ayuda, podemos decidir actuar, hacer algo distinto.

La forma de hacerlo puede resumirse en lo que escribió Karl Paul Reinhold Niebuhr:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Viviendo día a día; disfrutando de cada momento;

sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz;

aceptando este mundo impuro tal cual esy no como yo creo que debería ser,tal y como hizo Jesús en la tierra:

así, confiando en que obrarás siempre el bien;

así, entregándome a Tu voluntad, podré ser razonablemente feliz en esta vida y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima.

Amén.

Nuestra reflexión debe de llevarnos necesariamente a la acción, de nada sirve que sigamos viendo las cosas sin poder hacer algo distinto para cambiarlas, el hacerlo mi hermano es lo que se llama «iluminación».

Finalmente quisiera preguntarte:

¿Qué es aquello de lo que te has dado cuenta?

¿En que es aquello que puedes cambiar? ¿Cómo puedes hacerlo para cambiar?

Me encantaría escucharte y saber, como puedes poner paz a tu guerra interna.

Vamos el momento de la acción es hoy

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