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  • Los Abuelos, Los Sabinos

    Los Abuelos, Los Sabinos

    Por Juan Fco.

    Hace unos días fui de viaje y quise conocer un Parque Ecológico donde habitan 3 enormes ahuehuetes de mas de 500 años el más joven de ellos. El lugar es un lugar considerado sagrado desde hace muchas generaciones y quise conocer a los abuelos.

    Parque los sabinos

    El lugar, en otro antaño seguramente mas amplio es ahora un espacio agradable, en apariencia protegido, y solamente entrando nos recibió el primero de los abuelos.

    Enorme, silencioso con su ramaje y su altura imponente. Un tronco que recuerda su historia, su caminar entre los humanos y mudo testigo de quien sabe cuantos otros como yo que nos embarcamos en pisar esas tierras.

    Mas adelante, en medio del parque el otro gran abuelo que con sus brazos abiertos, y mudo nos dió la bienvenida.

    Deberías de estar ahí para poder sentir lo imponente de su presencia, y por alguna razón, al azar o bien elegida desde hace muchos años, ahora es el personaje central del parque, donde los caminos se encuentran, el mas frondoso, el que está mas lleno de vida. El abuelo al que todos llegan.

    Y al final del parque, justo bajo el lugar donde desde el manantial nacen las aguas, el último de los abuelos, el más mágico creo yo, ya que justo detrás de él, en la emergencia del manantial se erige ahora una capilla que estoy seguro en tiempos antiguos era usado como un lugar de oración hacía estos abuelos, tal como lo constatan aun los listones rojos que se cuelgan de su tronco. No solo estaba en un lugar de recreación, sino que estaba también en un sitio sagrado.

    La meditación

    Don Oscar Arredondo dijo alguna vez, que solo falta que desees estar en un sitio para poder estar en él y bajo esa premisa pedí a mis guías que me permitieran entonces ir a ese sitio sagrado para poder estar con los espíritus de los abuelos, respiré y entonces estaba frente a ese lugar y pedí permiso para poder entrar. Y nuevamente mi mente empezó a vagar, entre las expectativas de lo que imaginaba y lo que ocurría.

    Me imagine encontrar a esos enormes árboles hablando como los «Ents» del Señor de los Anillos, o como ancianos parados en medio del parque, mas nada de ello ocurrió. Entré y ahí estaban esos gigantes centenarios, mudos, siendo testigos de mi que entraba a su santuario. Y pensé que es lo que ellos dirían al respecto… no decían nada. Solo estaban.

    Me di cuenta entonces que eso es lo que ellos eran, mudos testigos de todo lo que ocurría ahí y pensé entonces en lo que significaban, estaban vivos, ellos estaban vivos, eran seres vivientes como lo era yo y todos los que pisábamos esa tierra y entonces una voz me dijo:

    Siéntelos

    Y sentí los árboles y entonces supe que lo que se ve con nuestros ojos no es lo que en realidad pasa, los árboles se movían, todo lo que ellos eran era solo vibración, moléculas, átomos y partículas vibrando que mostraban que esos gigantes no eran solo moles que estaban ahí puestas, sino que en verdad tenían una energía que vibraba y se manifestaba en campos enormes no solo a su alrededor sino también sobre el mío.

    La ley de vibración

    Recordé entonces la otra ley universal que dice

    Nada está inmóvil, todo vibra.

    Ellos también vibraban solo que mis ojos no lo podían ver, solo que mis ojos no podían percibir su vibración ni tampoco su energía, y volví a pensar en ellos como testigos mudos de historias que ahora ya no podemos ver, y entonces mi panorama cambió, el lugar estaba formado no solo por esto que resta del antes ahora parque, sino un lugar enorme con varios cientos de árboles como estos y otros tantos que ya no pudieron sobrevivir al paso de los años y de los hombres y entonces el parque estaba lleno de originarios que llegaban con el copal y las danzas, sacerdotes y mujeres sacerdotisas que sahumaban el camino hasta llegar a los abuelos, y elevaban sus oraciones y sus sacrificios. Y vi pasar varias etnias, varios sacerdotes, los vi orar en sus aflicciones y agradecer las bendiciones, mayormente sus rezos eran de agradecimiento de renovación.

    Y la imagen se borró y la voz nuevamente habló.

    Son testigos mudos de la historia, son la historia.

    Y los vi entonces como testigos, pero también como parte de la propia historia. Me llamaron la atención ante sus cuerpos enormes y entonces vi mi propio cuerpo y recordé un poema que hace unos días había escrito.

    Hay, Cicatrices
    Heridas de mi alma
    Marcas eternas.

    Juan Fco

    Los registros akáshicos

    Los árboles conocen la historia, son la historia como tu cuerpo.

    Y lo comprendí, estos gigantes, testigos mudos de la historia han vivido esas historias, de todos los que llegaron a ese espacio, y quise abrir los registros, mas ellos no lo permitieron, su vibración era tan intensa y yo no tenía el permiso, así que solo observé y pude ver la forma en la que sus troncos se elevaban sobre la tierra, como ellos giraban y como, del que ahora le llamaré el Chamán, su tronco se partía en dos dejando una especie de portal abierto entre su tronco.

    Y me invitó a entrar en él, en ese portal. Varias escenas se abrieron, me permitieron ver esas peregrinaciones, las persecuciones, y luego mas allá los espacios antiguos, aquellos donde los humanos ni siquiera existíamos sobre la faz de la tierra, o por lo menos no como nos conocemos ahora.

    Le pedí que me mostrara sobre esta historia, y me empezó a hablar sobre tiempos inmemoriales, sobre códigos e historias de eras pasadas, pero no pude concentrarme en ellos porque la voz nuevamente me habló y tajantemente dijo.

    La espiritualidad sin raíces es una espiritualidad vana, estás para aprender de ti.

    Las raices

    Y todo desapareció, nuevamente estaba yo ahí en medio del árbol, en medio del parque. Volteé a ver a los abuelos y ahí estaban formando un enorme triángulo enmarcados por un círculo y caminé hasta el anciano del centro y vi sus ramas y su follaje frondoso y de pronto la imagen cambio, y ya no era ese anciano sino era otro Ciprés que hace unos días habíamos visto y que ahora está muriendo, el Sabino en Zimapan.

    Aun esos gigantes pueden morir, me dije con tristeza y reflexioné sobre ello, sobre lo que hacía que uno estuviera vivo y el otro muriendo y el Enorme abuelo me señaló sus raíces. La tierra se hizo transparente y vi una red inmensa de raíces que emergían del árbol, de los árboles, y se internaban cada vez mas en la tierra.

    Así son ustedes también, la fortaleza viene no solo de lo que son sino de lo que los sostiene, lo que los alimenta, de donde provienen.

    Los árboles no estaban para mostrarme sus registros, estaban para recordarme mis raíces.

    Nuestras fortalezas y muchas de nuestras debilidades provienen de ese lugar.

    Mi árbol, mi herencia

    Los enormes abuelos, mostraban que una de las raíces era todo mi linaje paterno y agradecí por la vida que me dio, por lo que me regala y que se llama vida, y las raíces se mostraron mas y mas profundas, bifurcándose una tras otra en un inmenso mar de ellas, y apareció mi padre y le agradecí por mi existencia.

    Una enorme raíz giro entonces y vi a mi madre y a todo su linaje, y supe entonces sobre la magia, sobre la herencia de mis ancestros y agradecí la vida y la abundancia y los enormes abuelos sonrieron.

    Nada somos sin la raíces. Nada sostenemos sin ellas. Y también ellas necesitan ser nutridas y recordadas.

    Y el enorme Sabino de Zimapan se mostraba con sus ramas secas, cuida tus raíces, alimenta tus raíces.

    Me da pena

    Y el parque nuevamente tomó vida, y ahí estaban aquellos Totonacas y Toltecas en el parque, Sahumando el camino, rezando, haciendo ciencia y magia, uniendo a las dos en ese sitio, las raíces son aquello que nos permite vivir en esta vida, de ahí venimos, y de ahí son nuestro sustento. El árbol no se mantiene sin ello, no hay forma de que se pueda nutrir.

    El viento susurró y recordé lo que nuestro guía de viaje hace unos días dijo cuando le pregunté sobre la lengua indígena de aquellos lugares.

    Ya poca gente la habla, y los que la saben lo evitan, les da pena.

    Recordé cuantas veces ese comportamiento en lo general y en lo muy particular nos ha limitado, nos ha hecho que bloqueemos partes de nosotros porque nos dan pena, porque no les he dado valor sobre lo que en verdad mi herencia, mi historia y mi linaje tienen para darme.

    Me di cuenta de todas aquellas cosas que yo, y mis versiones mas pequeñas de mi mismo, han bloqueado en mi propia vida tan solo porque me da pena.

    El maestro dijo alguna vez:

    Pedid y se os dará, tocad y se os abrirá.

    Por sus frutos los conocereís

    Ahora se que gran parte de las veces las puertas no se han abierto porque yo soy el primero que no se considera digno de abrirlas, no se considera digno de poder pedir, y bajo muchas de esas ocasiones lo que viene como justificación es la pena. La pena ante aquello que no me considero digno y no me considero merecedor.

    Por sus frutos los conoceréis

    Dijo el maestro y ahora que lo estoy considerando, cuando dijo esto se refería a los frutos del árbol, lo que vemos en la gran copa de estos abuelos, pero para que las frutas, las flores que dan se puedan realizar, es necesario primero que las raíces sean fuertes, en lo que hay en la raíz es lo que dará el árbol, debemos entonces sanar las raíces, sanar nuestro pasado, honrarlo, comprenderlo y formar entonces nuestra propia historia.

    Respire y agradecí a los abuelos por todo lo que me han enseñado.

    Es tiempo

    Respiré y estaba de nuevo en medio del tronco del enorme abuelo y ahí a lo lejos con su cuerpo cubierto por su túnica estaba el maestro, una imagen discordante en medio de este sitio, debo de confesar que no esperaba que estuviera él aunque si lo deseaba, me miró se sonrió y me dijo:

    Ya es tiempo

    Era la voz que me había hablado durante todo el viaje. Quise saber que era tiempo de que, el solo sonrió y el reloj sonó. Era tiempo de regresar.

    Recapitulación

    Me parece que la enseñanza fue muy particular y que me hace reflexionar sobre muchas áreas de mi vida y hoy te la comparto a tí de igual forma te invito a que apoyes al Arbol del Sabino para que sea salvado en Zimapan Hidalgo y te dejo algunos links sobre los lugares mencionados al presionar sobre cada foto. Finalmente visita nuestra página y disfruta de nuestros libros.

  • Y solo estaba yo.

    Y solo estaba yo.

    Por Juan Fco.

    Me he propuesto realizar esto en forma periódica y compartir contigo mi estimado amigo que me lee lo que estas enseñanzas me han llevado a tener con dos objetivos, cada vez que escribo lo que me pasó en la meditación, se me queda mas claro sobre lo que se trata y me permite darme cuenta de cosas que no había percibido durante mi experiencia, y en segundo lugar, con la intención de que también a ti pueda sumarte en tu vida.

    Me parece que cada vez mis meditaciones son mas complicadas para poder entrar en ellas, en realidad debo de confesar que poder armarlas en este relato me llevó tres sesiones de meditación breve que al principio se me hicieron inconexas y hasta tontas, pero hoy al momento que las junto en este texto me doy cuenta que tenían una gran enseñanza, por lo menos así lo considero y así quiero compartirlo contigo.

    ¿Te parece si tu mismo lo juzgas y me lo compartes al final?

    Inicio de meditación

    Y entonces pedí ser guiado por el maestro adecuado, y solo llegaba a estar solo conmigo mismo, sin encontrar ni dislumbrar ninguna silueta reconocida, y entonces … Respiré.

    Y pedí que se me mostrara la luz y en la meditación todo se hizo luminoso, un gran camino blanco con luz iridiscente que brillaba sin lastimar los ojos, y pedí guía y solo estaba yo.

    Mi mente se revolvía intentando encontrar a «alguien» que me mostrara el camino, que me mostrara la dirección que hay que seguir mas todo aquello era en vano. No había nadie, solo Yo, en medio de una basta cantidad de luz.

    Decidí entonces que debía de limpiar mi campo y entonces hice una meditación con los arcángeles, que voy a grabar para ti, y luego salí de le meditación.

    Las siete luminarias y su enseñanza Hermética

    Y nuevamente lo intenté, pedí ser guiado y pedí ser llevado a mi espacio sagrado y apareció el lugar que me llama mucho la atención, las 7 luminarias, en Valle de Santiago, también te pongo el video sobre ello mas abajo. Y entonces, pedí la presencia de mi maestro que me guiara y entonces… solo Estaba Yo.

    Decidí ir por ahí y entender que estaba haciendo en ese lugar y entonces las cosas empezaron a tomar su panorama. Mi tamaño no era definido, parecía que tenía mi estatura normal, sin embargo, si lo quería podía ver esos enormes cráteres con tan solo levantar la vista y si era necesario podía entrar en ellos con mi tamaño normal y comprendí que entonces estaba en ese espacio sin estar. Me sitúe encima del cráter de Rincón de Parangeo, donde usualmente me gusta ir, y vi esa tierra blanca, y ese panorama que se antoja como la misma luna, y creo que fue algo muy significativo, porque la luna mi hermano, es la que controla la energía femenina, la que rige las mareas y por ende las emociones.

    Observaba esa tierra, sintiendo sus emociones y entonces, supe que estaba en tierra Sagrada, tierra elegida por los hombres como sagrada, pero elegida por el mismo Cosmos para ello, y entonces me elevé por los cielos para poder visualizar a todas las luminarias y su disposición como la Osa Mayor y supe que también estaba en el Cielo.

    Como es arriba es abajo.

    Krybalion

    No había prueba mas palpable de esa ley, manifiesta en forma terrestre, un recordatorio que todo lo que la espiritualidad debe de tener y dar necesariamente tiene que ser aterrizado en este mundo material de lo que Somos, sino es solo una idea mental, vana y superflua.

    Y el viento me tocó, como tantas veces lo ha hecho en ese espacio, y por fin puse atención a él, ahí estaba el viento, presente, hablando a través de sus murmullos y recordándome palpablemente que está presente. Me sitúe en medio del espacio, como tantas veces lo he hecho en esta vida y sentí su presencia mientras veía el cielo mas allá de las murallas de piedra que se levantan bordeando el enorme cráter, y vi el cielo y sentí el aire. Super que no solo las emociones estaban presentes, sino también mis pensamientos, esos que revolotean y dan vueltas en mi cabeza.

    Esos pensamientos que llegan y que así como el viento en mi mejilla me acarician, me despeinan, alborotan y luego… cesan.

    Los 4 elementos

    Y entonces mis pies se estremecieron, y mi vista bajo hacia la tierra, y me encontré el agua. Y mi mente me llevó a otro tiempo, un tiempo donde me elevaba y podía ver los cráteres de la zona y los vi a todos, todos llenos de agua, algunos de agua dulce, como los momentos mas felices de mi vida, y otros de ellos, llenos de agua salada, recordando de igual manera, nuestras lágrimas en los momentos mas tristes y desconsolados de la vida.

    La imagen ya era demasiado clara, el viento tocándome, el agua bajo mis pies, y bordeando todo la tierra, los cráteres, la propia estructura. Solo faltaba un elemento, el fuego.

    Fue cuanto la tierra se abrió, y desde el cielo cada una de los cráteres mostró el porque de su nombre, «luminarias».

    El fuego es lo que creó ese mismo espacio, la zona volcánica que dio origen a todo era lo que estaba bajo esa tierra, el Fuego que crea. Y entonces también entendí que el Fuego, la «luminaria» dio origen a la tierra, y era tierra se convirtió de una «luminaria» al agua, las ollas que también se conocen y todas, están unidad y protegidas por los Devás, los espíritus femeninos que las protegen y se comunican por el aíre convirtiéndose en uno.

    Y entonces lo supe, no solo estaba en el espejo de la Tierra, sino que estaba en la confluencia de los elementos que crean la vida, estaba en el centro de todos ellos, en la unión de todos y recordé entonces la imagen de la Cruz, ese símbolo mágico, que no sha acompañado desde hace milenios a la humanidad y que representa la unión de los 4 puntos y lo recordaba cuando el viento soplo nuevamente en mi rostro y la cruz metió un nuevo elemento porque en ese mismo lugar, también estaba Yo. El éter, o la presencia del humano que puede tomar su rol en esa constelación, pero… ¿Dónde me colocó? Y recordé al anciano maestro, guardian del lugar que con su sonrisa dijo…

    De los elementos al órden

    Solo necesitas pensar en el lugar y zas, hizó énfasis mientras chasqueaba los dedos, ti puedes estar donde tu quieras.

    ¿Cuál es mi lugar?

    Me dije, y entonces la vista del cráter cambio de forma, ya no solo era el cráter sino un Pentagrama.

    Recordé que el rol del pentagrama es el recordarnos nuestro Rol en el mundo. Somos esclavos de lo que los elementos dictan, es decir, nos dejamos llevar por nuestras emociones (agua), nuestras pasiones (fuego), lo material (tierra) o nuestros pensamientos (aire), cuando ello pasa, entonces el pentagrama toma la disposición hacia abajo, los elementos sobre el quinto, el sometimiento del hombre, o bien cuando el Hombre con su capacidad, tal vez divina, se coloca por encima de ellos y los puede gobernar. Ello me llevó a reflexionar sobre lo que está pasando en este preciso momento en mi vida.

    ¿Dónde me encuentro yo? ¿Son mis emociones las que me están gobernando? Es decir ¿Me están aplastando, me dominan, me agobian? O ¿Soy yo quien las puede visualizar, las puede aceptar y está sobre ellas? Y la realidad fue muy frustrante porque creo que estoy en el primer bloque. Luego llegue a reflexionar sobre mis pensamientos, ¿En realidad soy dueño de ellos o son ellos los que son dueños de mi? Y vi entonces que en la mayor parte de las ocasiones, mis pensamientos son los propios que me traicionan creando realidades alternas que me llevan a vivir en ellas con su carga de culpas e ilusiones o bien sus anhelos infundados, y todos son finalmente castillos en el aire.

    Y reflexione sobre el fuego, sobre la forma en la que controlo mis pasiones, mi hambre, mi enojo, mi alegría, mi deseo sexual, y me pregunté si ellos me dominaban o yo los controlaba y la respuesta siguió siendo la misma, ellos me controlan en la mayor parte.

    Me sentí entonces decepcionado, decepcionado de mi mismo y de aquello que se suponía debería de haber logrado en este momento de mi existencia.¿Acaso no he aprendido tanto ya? ¿Dónde queda entonces todo ese aprendizaje, toda esa enseñanza?

    Me sentí defraudado, me sentí triste, me sentí una farsa… respiré, el viento estaba ahí nuevamente acariciándome arriba de la cima del cráter y entonces, ahí estaba Él, parado a mi lado. El viento movía sus ropajes y su cabello. Sentí su presencia y lo ví. Como ya era usual en Él, no me miró, el solo miraba dentro del Cráter y entonces dijo.

    Estás vivo y sigues aprendiendo, al final mi hermano, todo simplemente es Energía

    Asi habló Jesus

    «Todo mi hermano es tan solo aprendizaje y creencia. Decisiones que hacen que se vayan moviendo por la vida desde un lado del péndulo hacía otro, transformando las cosas poco a poco y permitiéndo que la energía y con ello la vida se manifieste. Cada uno de los momentos y de sus elecciones están en el perfecto órden para poder llegar a un aprendizaje y una concreción.

    Cuando vienen a este plano de la existencia están aquí para lograr un aprendizaje propio y un aprendizaje del padre, y mi hermano, la única forma de poderlo hacer es través de pasar por todos y por cada uno de esas pruebas, y el hecho de darse cuenta de ellas es lo que hace que puedan trascender y llegar a su estado de iluminación. Ese es el camino del Avatar, es el camino del cristo, del Buda.

    No es así como también yo de lo dije, Aquel que me quiera seguir que abandone a su padre y a su madre y me siga. Jamás hablé sobre un camino físico, sino de una senda espiritual, y al igual que tu yo también transité por ella, por las decisiones y los conflictos que estás pasando y lo que muchos de tus hermanos están pasando.

    Eso es parte del aprendizaje de esta vida, de los retos de ella y de cada uno de ustedes corresponde la forma en la que quieran trascenderlos o no.

    Todo mi hermano es tan solo energía, todo es vibración que en forma permanente cambia, se transforma y genera nueva vibración. «

    Y el maestro me volteó a ver y sus ojos me inundaron, llenos de compasión, llenos de amor con esos que saben lo que pasa dentro de ti, que con solo una mirada te confortan y al verlos entendí lo que dicen los sabios sobre el hecho de Orar:

    Cuando pides, el padre ya sabe lo que necesitas.

    Mas aún así el me hablo y siguió enseñándo.

    «Todo son ciclos eternos de energía que se mueve, que cambia y se transforma. El amor que hace un tiempo te consumía, que te llevaba a sentir todo eso en su máximo esplendor tan solo se transforma y se puede convertir en el odio que hoy te arrastra. La felicidad se convierte en tristeza y el día – dijo señalando el cielo – se convierte en la noche – Y mientras lo decía, los astros discurrían cambiando la bóveda celeste -.

    Y luego mi hermano, todo ello vuelve a ser parte de esa energía cíclica, así es tu vida, así es tu existencia. Naces y mueres y entonces cuando ello ocurre vuelves a nacer a una nueva existencia. Ello te enseña mi hermano que nada es perene, porque todo es cambio, solo el padre es Eterno y aun así el mismo está cambiando mientras te experimentas. Todo son polos de una misma cadena, de un mismo estado, de una sola vibración, y cuando lo entiendes entonces tienes la respuesta ante aquello que estás viviendo.

    Todo mi hermano, puede ser transmutado en su polaridad, eso mi hermano es la alquimia, eso es la magia.»

    Y sonó la alarma

    El sonido electrónico de la alarma sonó anunciando que el tiempo se había terminado, el maestro lo supo y nuevamente me sonrió, luego regresó la luz y finalmente mis ojos se abrieron y ahora heme aquí.

    Mi estimado amigo, ahora se que todo lo que pase en nuestro mundo espiritual tiene relevancia cuando lo podemos vivir en nuestro mundo cotidiano, creo que es finalmente la tarea que tenemos para poder convertirnos en maestros de esta nueva era. Somos seres divinos viviendo enseñanzas humanas, y no por ello significa que no podamos tener vivencias divinas, todo es finalmente uno, solo que parece que en la mayor parte de las veces vivimos esas experiencias como separadas, cayendo en el error que muchos siglos hemos tenido cuando tenemos creencias religiosas que se quedan como creencias estériles al no aplicarlas en nuestra vida.

    Personalmente me gustó mucho como se me enseñó con esa zona mágica terrestre que son las luminarias. Y ahora, cuando finalmente termino este texto entiendo que cuando yo empecé la meditación y pedí mi maestro apropiado y estaba solo, en realidad no lo estaba, estaba conmigo mismo y con lo que Yo Soy, ¿Qué mejor compañía que tu propia sabiduría, no crees?

    Es tan solo mi opinión, me gustaría poder saber la tuya.

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    Valle de Santiago, el País de las 7 luminarias

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