Por Juan Fco.
En la meditación
Entre en meditación y nuevamente pedí permiso para contactarme con mis guías y permíteme compartirte que al principio no fue nada sencillo y mi mente divagaba, yendo de una idea a otra, de un momento de mi existencia a otro hasta que de repente recordé un paisaje familiar, uno en un lugar rodeado de tierra y ahí estaba nuevamente el mar de Galilea.
Debo de confesar que esperaba un diálogo mas fluido, sin embargo, el maestro Jesús, solo me veía, creo que debo de acostumbrarme a esa forma de ser:
Ven, vamos a navegar

Nos lanzamos a la mar, y nuevamente estaba atento a lo que el maestro pudiera decir, sin embargo, no decía nada. Dentro de mi mente «imaginaba» o «creaba» los diálogos que el pudiera tener conmigo, mas algo en mi sabía que todo eso era una creación mental, no te puedo decir como lo sabes, pero en la meditación lo sabes. Todos esos diálogos eran creados por mi «mente pensante» no por el maestro.
El solo observaba el mar, y me pedía que tirara las redes al lado. Imaginaba como era mi ropa, ¿Acaso como la de él? Y por primera vez mientras estaba en ese proceso sentí el viento y su aroma inconfundible a mar.
Mientras estaba haciendo eso, recordé uno de mis sueños que tenía cuando era niño, un sueño recurrente donde veía al maestro cruficado, no se si era el en vivo o solo una estatua, lo que si recuerdo es que yo lo estaba viendo y el abría los ojos y me veía y entonces usualmente despertaba de mi sueño asustado. Voltée a verlo y le dije:
¿Ya habíamos estado juntos verdad?
El solo se rio mientras estaba parado en la barca, no me dio una respuesta solo se rio.
Nos explicabas las cosas después, ¿No es así?
Nuevamente mi mente quería adelantarse, estaba deseoso de una respuesta, pero El no parecía apresurarse para darme ninguna. Al tener esa incertidumbre empecé a pensar sobre lo que mi sueños significaban y si acaso, si acaso yo había dejado al maestro en su camino en la Cruz solo.
También estuviste ahí.
Me contestó, y entonces me sentí culpable. Culpable porque no recuerdo esa etapa, culpable porque si yo había estado con El en ese tiempo como era posible que hoy estuviera viviendo mi situación, porque entonces significaba que no había aprendido nada de mi experiencia con él, y culpable, porque tal vez, en ese momento importante, yo como muchos otros lo habría dejado solo.
Deja de culparte por lo que ha pasado. ¿Es acaso que una mariposa se tiene que disculpar por lo que hacía cuando era una oruga? Todo lo que vives en la vida es tan solo una enseñanza, un aprendizaje, una experiencia. El rol y el camino del alma es muy grande pero al final todo es aprendizaje y experimentar. Pero en el pequeño momento que tienen fraccionado y que se llama vida, lo importante solo es vivir cada una de esas experiencias.
El apilado de nuestra vida
El maestro me recordó que nuestro transcurrir en la vida, por lo menos en este tramo de existencia almica lo único que tenemos son nuestras experiencias, ya sean buenas o malas. El maestro me mostraba un apilado de Tarimas y me explicaba que así es nuestra vida, un cúmulo de experiencias, y que cada una de ellas constituye en conjunto lo que llamamos vida.

Me decía que pretendemos que nuestra existencia sea tan solo un conjunto de éxitos, de cosas bonitas, sin embargo, la existencia no es así, todos tenemos un conjunto de experiencias agradables y experiencias desagradables, y que todas, sin excluir a ninguna de ellas son muy importantes porque constituyen lo que es nuestro camino.
Recordé también que durante estos días he estado dándome cuenta de lo efímera que es nuestra existencia en este plano, y que en realidad todo lo que nosotros somos en unas cuantas generaciones, desaparecerá, entonces lo único importante y relevante que tenemos es poder apilar una tras otra esas tarimas que constituyen nuestra vida y que se llaman experiencias. Agradecer por vivir cada una de ellas, porque nos permite existir y al momento de vivirlas nos permite Ser.
Deja de culparte
El maestro decía que culparse por una sola de esas vivencias es una pérdida de tiempo, que debemos de vivir nuestras experiencias en la conciencia plena de lo que somos y que si al momento de vivirla, es decir, de tener una experiencia en particular a lo largo de mi vida, no lo hago de la mejor manera posible, porque no sabía hacerlo distinto o simplemente porque no tenía otra manera, entonces, debía de tomarla como una experiencia de aprendizaje algo que me tiene que ayudar a construir un escalón mas en esa enorme pila de tarimas, y no constituirlo como un evento que me detenga o me siga impidiendo vivir.
¿Todo está permitido?
Le pregunté si entonces la filosofía de decir que todo está bien, y que todo es perfecto es correcta y me respondió:
Siempre y cuando hagas las cosas de la mejor manera que tu tienes para hacerla, entonces la experiencia siempre es perfecta, mas si lo haces desde la carencia o la indolencia, entonces estás generando causa.
Creo que eso es algo que nos abre la posibilidad a saber que nosotros, como seres Humanos, dotados de libre decisión, y llenos de responsabilidad, nos permite entrar al juego. Cuando lo hacemos desde lo que tenemos, seguimos el flujo del universo, nos alineamos a las fuerzas del universo, y cuando hacemos un acto omitiendo alguna de esas cosas es cuando generamos un acto que se imprime en la energía.
Déjame explicarlo mejor, si en mi relación con mi pareja, hago las cosas dándo siempre lo mejor de mi, en lo que se, en lo que tengo y en lo que Soy, el resultado que siga a eso esta impregnado de mi energía que estoy depositando y los actos que se puedan presentar entonces estarán alineados con las leyes del universo y el resultado siempre queda al evento de la co creación entre el Universo o Dios y nosotros. Sin embargo, cada vez que yo tengo una relación con mi pareja y no doy lo que tengo o lo que soy y las cosas no salen como yo quiero, no puedo decir que sea por culpa del Universo o de Dios que así lo quiso, no, es responsabilidad mia, que al hacer u omitir creo un resultado que luego culpo a Dios porque es así.
Creo que la enseñanza del maestro fue contundente, nosotros Somos responsables, pero también nosotros somos perfectibles, estamos aprendiendo y creo que tambien el mensaje venía impregnado de un inmenso amor, un amor a cada uno de nosotros mismos, en verdad, no hemos fallado, solamente estamos aprendiendo.
En la vida cotidiana
El tiempo de la meditación terminó, pero estoy muy contento de poder constatar en mi vida como la enseñanza sigue en el mundo cotidiano y justo hoy mientras escuchaba un Podcast sobre Cabala hablaban que justo ayer por la noche, entro la energía del mes de Acuario y que es una energía para que aprendamos de nuestros errores y compartían como base de este aprendizaje el pasaje bíblico donde los Hebreos cuando salieron de Egipto y estando el desierto, justo después de todas las manifestaciones de la bondad de Dios padre, luego de haberlos sacado de Egipto a través de los milagros, de haber visto la división del mar muerto, de haber comido el Maná, ellos el pueblo de Dios, el elegido, los bendecidos, en el periodo donde Moisés sube al Monte a encontrarse con Dios, ellos, el pueblo, deciden hacer un becerro de oro y entonces adorarlo.
La enseñanza bíblica

Imagina por un momento este pasaje por favor, el pueblo vivió en carne propia las bendiciones de Dios, las manifestaciones de su poder en su favor, pero aun así en un momento de Debilidad dudaron, y no solo se trató de la duda como lo tuvo Santo Tomás, quien dijo, hasta que no vea y no meta mi mano en la herida de su costado no creeré, no, esto fue distinto y lo fue porque era un pueblo que vivió con sus 5 sentidos las experiencias y aun así, deposito su confianza en el Becerro de Oro, en lo material, mas que en Dios. ¿Me preguntó quien se traiciono a quien? Los cabalistas dicen que esto tiene una implicación en las Seiphirots, pero para alguien novato a ello creo que el contexto queda claro, simplemente el pueblo dudo a pesar de haber vivido la experiencia.
Pero eso no termina ahí, cuando Moisés regresa y se da cuenta de lo que pasó, el pueblo comete un segundo error, un error que dicen los cabalistas que fue el peor que el pueblo pudo haber tenido fue que cuando saben que erraron, en lugar de aceptar el error y tomarlo como un aprendizaje, se sumergieron en la culpa, en el error y eso esos dos eventos son los que hicieron que el «pueblo elegido» «cayera» en su proceso energético para poder entonces sanar y limpiarse, por eso luego el tener que vagar en el desierto por 40 años.
Ahora que supe esa historia, entonces recordé la mía y la risa del maestro en la barca. Yo también tengo una historia así que me he contado de mi «caída» energética, y ahora en esta encarnación, también mi caída actual, en el contexto emocional, que me llevó durante los últimos dos años.
Viví una experiencia muy dolorosa con dos seres a los cuales amo con todas mis fuerzas, me sentí que había fallado, sentí que había hecho algo mal y en lugar de aceptarlo como una posibilidad para crecer, me hundí en mi sentimiento de culpa y me empantané en mi sentimiento, en mi depresión, en mi desconexión conmigo mismo y con el propio Dios.
¿Te suena conocido eso?
Deja de culparte por lo que ha pasado
Dijo el maestro y es una realidad. Vivi y experimenté lo que tenía que experimentar. En verdad en mi historia con esos dos seres pequeños que tanto amo, les di y les brindé el mayor amor del cual yo era posible otorgar, con mis carencias pero también con todas mis fortalezas, y desde mi conciencia, grande o pequeña, si eso es así, entonces ¿Dónde está mi culpa?
Nadie puede dar lo que no tiene
Dice el refrán. LaMariposa no se disculpa por lo que hacía siendo oruga. Es lo que dijo el maestro. Así pues creo que es nuestra vida, llena de experiencias, algunas dolorosas, algunas muy emocionantes, creo que la enseñanza de ahora es simple, siempre y cuando hayas estado haciendo las cosas desde el amor, desde la conciencia plena, el resultado no debe de estarnos conflictuándo, y la otra es que debemos de dejar de culparnos por aquello que hicimos cuando nuestra intención fue adecuada.
El maestro Jesús es el maestro del amor, la manifestación del amor crístico Divino, el amor del padre que todo lo perdona, siempre y cuando el hijo se arrepienta. Creo que ese es el mensaje que ahora el universo nos tiene y del cual quiero compartirte.
Me gustaría saber, ¿Cual es tu opinión?























